No es fácil iniciar de cero
Y volver a caer en la tormenta
Ni aprender a despedirse silencioso
Mientras el ruido permanece afuera.
No es fácil ser brizna de hierba
Y mansamente esperar la hora,
Ni acumular nobleza y experiencia
Y al fin perder el brillo de la aurora.
No es fácil aceptar ser un soplo fútil
En el aliento de la eternidad dormida,
Ni aprender a mirar las estrellas cada noche
Manando sangre de la fatal herida.
No es fácil aprender de la lluvia
El arte de perderse sin buscar un destino
Ni en el vacío de la tarde encontrar la forma
De ser y no ser y entregarse al olvido.
Contra el tiempo repto y su sonrisa helada
Bajo la cúpula indiferente de su desafío
Y el sabor amargo que me llena la boca
Es el de mi corazón atrapado en su frío.
No es fácil aprender a despedir a la belleza
Contra el resplandor del horizonte una mañana
Ni perder sin saberlo la fuente misteriosa
Que otorga el agua que purifica y sana.
No es fácil sentir caricias de la dicha
Y olvidar que se perderán sin remordimiento,
Ni haber aprendido a construir refugios
Que el viento destruirá sin apurar esfuerzo.
No es fácil olvidar lo que formó tu vida
Ni despojar al yo de su sueño de gloria,
Ni aprender a perder cada batalla ansiada
Ni contemplar con calma la flor de la derrota.
No, no es fácil...y el universo ríe,
Barco sempiterno entre olas calladas
Olvidando a su paso la tristeza que gime,
El dolor de ser vivo y el beso de la nada.


