Translate

miércoles, 24 de junio de 2026

Los heraldos de la nada. 24 de junio.

Tomo todo lo que venga de prestado. Quizá esa incapacidad mía de hacer algo verdaderamente propio naciera en el momento en el que comprendí que nada importa de veras. Me ha acompañado siempre esa sensación espesa, pesada, de que los momentos requieren su atesoramiento entonces, sin importar el futuro. Y eso me ha dado cierta inconsciencia útil para no mirar atrás y me ha negado la estabilidad del corazón, que quiere anclarse en una certeza.

Pero las certezas me parecían cárceles porque deseaba huir y huir de uno es imposible así que de cada panorama he hecho una cárcel y de mí impulso de poder querer ser alguien más, mejor o distinto mi única libertad, una libertad tan íntima que quiere hacer de cada minuto de su existencia su radical rebelión. Incluso si no sirve para nada. Porque no sirve para nada.

Me enorgullezco de mi desprecio a todo refugio y mi espíritu que no desea treguas. Porque este mundo carece de importancia y quien lo reconoce conquista su libertad. Luego, como todos, sufro dentelladas del miedo y angustia del desamparo. Acaso sea otra verdad indiscutible: el miedo sirve para alejar del frío. Y he decidido aceptar el frío sin temor, como acepto el alba sin orgullo. Lo demás al fin será para todos silencio. Así, mientras pierdo la guerra trato de ganar la batalla al miedo, la mentira y la culpa. Vienen hipertrofiadas contra mí cada día, en donde vivo, en donde trabajo, allá donde peleo. Pueden destruirme, pero no me harán bajar la cabeza. Los heraldos de la nada, de armaduras relucientes y sonrisas crueles se sorprenderán al ver que hasta el último momento seré el capitán de mi destino y el guardián de mi alma.




martes, 2 de junio de 2026

Cincuenta y dos. 2/6/26

Estoy teniendo bastantes cambios y quiero cambiar yo un poco también. He decidido, inspirado por algunas citas que leí de Kurt Vonnegut y Ray Bradbury, escribir un relato corto cada semana. Muchos seran basura, pero quiero intentarlo. Supongo que colgaré algunos y otros no, pero me enfocaré mas en ello. Intentaré cuidar esto, pero con otra prosa.

De momento he escrito historias fantásticas sobre el tiempo, una reinterpretación de un pasaje de la Odisea y un western. Dicho así suena bien así que no los compartiré para no decepcionar.  

Que reconfortante es sentir crear algo, aunque valga poco, algo que no existía. No hay misterio más grande. En fin, de ese misterio nacemos todos. En ello y en tratar de ocupar los días explorando los mundos que están en éste paso ahora mis días.