Abre las puertas, muerte.
Convierte el silencio en grito
Y que tu entraña chispee.
Encarnate en júbilo, oh misterio
Envuelve de bruma el horizonte,
No le des más tregua al miedo.
Sopla en los rincones, vístete de alegría,
Desecha el fruto amargo de la melancolía.
Envuelve al mundo con el aroma de un sueño,
Consagra la fuerza noble de los hombres despiertos.
Apaga el rencor, dobla las campanas, grita
Sé el testimonio vivo de la inquieta alegría.
Álzate audaz en la prisión en que yaces preso
Y con el oro de la luz descubre el juramento
Que el alba canta en esplendor y gloria,
"Oh, muerte atormentada, ¿Dónde está tu victoria?".

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