Donde el sol hiere la tierra
Y cuartea los campos,
Donde los surcos se abren con el sudor
Que escribe el arduo arado,
Donde el azul reina
En el silencio llano.
En el lugar que el ángel guarda
Fingiendo que ha olvidado;
Allá donde la mies se gana con angustia
Y dientes apretados.
Donde las nubes pueden ser la dicha
O traer el quebranto...
En esta esforzada tierra
Aún habita mi canto.
