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lunes, 28 de julio de 2025

Barco en la noche (torpe homenaje a Robert Frost...). 28.07.

Este poema sigue el tema y la forma de "Acquainted by the night", de Robert Frost, bastante libremente. Ni hay que decir que todos sus defectos no heredan nada de esa hermosa composición.


He sido un barco en la noche, sin timón ni rumbo,
Que perdió su ventura a merced de las olas.
La marea inerte me adentró en el abismo oscuro.

He abrazado la tristeza en ondas rumorosas,
Allá en valles nocturnos donde habita el silencio 
Y he olvidado mi voz, sepultada en sus frondas.

He caminado con mis dudas en el seno del tiempo 
Y he dicho adiós sin saberlo antes de la hora
Por seguir una distante luz en la línea del cielo.

He quemado el día venidero antes de su aurora:
Su despojo me llevó a aquel lugar profundo,
Dónde las lágrimas danzan y la sonrisa llora,

Pero era ya tarde para la edad del mundo.
He sido un barco en la noche sin timón ni rumbo.




domingo, 20 de julio de 2025

Ver Antares en el cielo. 21 de Julio de 2025.

No sé si existe un ser humano que no muestre un asombro atávico ante el fuego y una fascinación inacabable ante el cielo estrellado. Desde la ignorancia conjeturo que hay improntas en nuestra percepción que fueron fijadas en la noche de los tiempos y por más que cada uno demuestre reacciones diferentes, el temblor es muy similar.

Vivo en un lugar que desea llenar de luces su noche y ha olvidado el silencio. Mi mente a veces no puede soportar bien esa falta de perspicacia; no sabemos vivir sin mirar a las estrellas. Cada noche trae lamentos silenciosos por el brillo cegado de miles de soles distantes, velados perpetuamente por un manto traslúcido que oculta la verdad: el abismo de un cielo desolado nos descubre y eleva.

Sumergido en la vasta oscuridad, siento que puedo perderme y dejar de ser yo mientras deseo entrever formas nebulosas y titilaciones. Ningún sentimiento es más grato, nada libera de mis preocupaciones pequeñas y mezquinas que saber que no soy ni siquiera un suspiro en la edad del cielo. Y la sensación de levedad y ligereza que asciende en la mirada es mi mejor parte. 

Hoy he visto en especial una estrella rojiza y he visto que era Antares, en Escorpio ("el rival de Ares, el otro objeto rojo en el cielo nocturno). He imaginado un silencio de millones de años en espacios inabordables, la luz y el cambio incesante que ocurren sin que una conciencia los admire, salvo la nuestra, tan lejos...he pensado en cortesanos babilonios y sacerdotes egipcios, pastores antes de dormirse y astrónomos haciendo cálculos. Una hermandad espiritual que acoge a la humanidad entera y revela el alma del mundo. La conciencia universal que acaso seamos, el intento fútil del universo por entenderse.

Sin hacer nada, rumbo al olvido, uniéndome al grupo de los absortos, miro como la noche prende fecunda lejos del orgullo humano. Deseo despojarme del mío y caer en la tiniebla jaspeada de perlas frías allá donde la mirada se olvida de modificar con orgullo lo que ve y la alabanza a lo inalcanzable significa el impulso más noble. En la pesadilla de la oscuridad, los perros del odio y el temor sé que seguirán ladrando. Por ello, recojo la luz que me envían y me refugio en una celda solitaria y de silencio, ajeno a todo lo demás, diciendo adiós a todo eso, sin euforia ni miedo.



domingo, 13 de julio de 2025

Parque geriátrico. Una humilde proposición (monetizada).13.07.

Esa saga de Jurásicos. Ese dinosaurio mezcla de T-Rex, serpiente, avispa y nutria que nació después de los dolores. Esos grupos que mezclan al explorador/a, al científico/a y al adinerado idiota, junto con la guarnición, guarnición para los dinosaurios. Un grupeto majo, joder. Hablan poco, sonríen a veces y no corren demasiado para que la carne no sea demasiado dura al colmillo. Cada pocos minutos , al buche del bicho. También es verdad que suele haber niños, y en general ellos no pueden ser comidos, ni siquiera como tapa

En la última hay dos detalles adicionales impresionantes. Uno entra en un entorno de altísima seguridad con protocolos de entrada concienzudos y altamente complejos comiéndose una chocolatina y tira el envase en medio del pasillo. Con un par. Dos, en medio de unas plantas que les llegan por la cintura, se oyen rumores, crujidos, misterio, qué pasará, cuanta tensión, oh, me desmayo, sudores fríos, emoción y riesgo, aaahhh...y de repente se dan cuenta de que moviendo la cabeza un centímetro pueden ver una manada de unos 150 dinosaurios de algo así como 300 metros cada uno. Increíble competencia rastreadora, menos mal que los dinosaurios y los monstruos tuvieron que firmar un contrato de no comerse a ningún protagonista. Y bueno, no mucho más que eso. Personajes haciendo estupideces sin fin contra dinosaurios que sestean, aparecen, desaparecen, se aparean y pasan de gilipolleces. El espectador fantaseando con que le den un giro a la saga y por fin se coman a todos esos imbéciles. En fin. Entretenida pero tan estúpida que... igual le viene bien, es como ver aterriza como puedas.

Por mi parte, me animo a ofrecer una sinopsis para una película que será la base de una nueva dodecaedrología, La idea será la siguiente: es necesario insertar chips en los dinosaurios para examinar el funcionamiento de sus rutinas y poder ser imitadas por los pensionistas para que con una combinación de ADN sean capaces de entretener a los niños y también ejercer de fuerzas del orden (aquí hay crítica social, ojo). Se recluta un equipo con un/a asesor/a militar/a, un/a científico/a que se emociona con la confirmación de la teoría de que los triceratops se rascaban las barrigas unos a otros y un millonario machirulo que quiere el ADN dinosauril para clonar animales que trabajen en su casino construido en terreno perteneciente a nativos, los que sean. Tierra y libertad y estegosaurios.

En fin, las opciones son infinitas. En cualquier caso, si esta trama llega a ver la luz, y a este paso llegará, quiero mi parte. Aquí lo leísteis antes.

El calor para la brisa y un rumor cálido de verano se instala sobre la ciudad, tratando de olvidarse de sí misma como yo trato de olvidarme de mí.




lunes, 7 de julio de 2025

El futurista .Siete de Hulio.

En el trabajo organizaron una convivencia como de campamento de verano pero con charlas de todo Dios para contar sus historias. Ahí se ve la estructura de la pirámide. Yo tengo más movidas que cualquiera pero si las cuento llaman a recursos humanos, supongo. Y ahí tení que estar, sentado serio. Y entonces llegó...un...futurista.

Apareció entre una nube de humo, como si fuera un villano de una peli de ciencia ficción de los ochenta o fuera a imitar a Rocío Dúrcal en lluvia de estrellas. Eso fue bien preparado, pero lo mejor llegó un poco después. Dijo que era futurista. Como suena. Futurista, vamos. Por un momento me emocione y pensé que igual era un superultrafan de Futurama, como yo. Trekkies, futuristas, yo que sé. Y lo que contó fue reciclaje del humo del que salió. De verdad, inenarrable.

Dicen que el futuro es un país extraño. Sea. Yo, de lo poco que sé es que no hay que confundir el mapa y el territorio. Y también sé que vivimos tiempos infestados por la mentira ubicua, por el fraude y la mistificación, tiempo de dobleces y personas taimadas que tratan de imponer su visión sobre la de cualquiera sin ninguna legitimidad para ello. Pero esto era la Shempions Ligui de la inanidad, podéis creerme. Dijo que el conocimiento humano global se doblaba cada mes. Luego miró al soslayo, fuese y no hubo nada. Yo pensaba en la leyenda del sabio que inventó el ajedrez y como recompensa pidió unos granos de arroz, a condición de que cada nuevo escaque contuviese el doble de granos que el anterior. Mirad a ver por cuanto se habrá multiplicado "el conocimiento" en dos años, o en cinco. 

La impresión asfixiante es que hay ventas de recetas milagrosas por todos lados, y muchas de ellas son cuasi obligatorias, por presión social, por estupidez o por imposición legislativa. Ser charlatán vende. Mucho. Porque la gente desea dinero fácil, reconocimiento y prestigio y sufrimos de obsesión por el estatus. Big data, crypto, Internet de las cosas, realidad virtual, multiverso, impresoras 3D, todas ideas estimables con sus ventajas e inconvenientes (esa es otra. Hay que encontrar soluciones mágicas y perfectas) se conviertan en un territorio apto para que cualquier farsante reinvente la rueda con naderías que se le acaban de ocurrir, explotadores de la pobreza de experiencia con la novedad y una falta de sentido crítico enervante. La estupidez abrumadora se da por sentada.

Y ha llegado la AI. Ay con la AI. Una herramienta interesante que de repente se ha convertido en la panacea. Claro que sí. Como no sabemos más que juntar palabras sin demasiada coherencia, la llegada de un modelo de lenguaje que te cuenta el rollo que quieras escuchar es como el segundo advenimiento de Jesus Gil pero que puede hablar como Valdano si lo pides. Una perspectiva de futuro completamente halagüeña. Cualquiera podrá corroborar que los resultados de AI sobre temas que una persona conoce (de verdad, con un conocimiento robusto) son una castaña.

Para cerrar el círculo, resulta que la AI es un modelo que debe trabajar con los datos que lleven a un resultado aceptable por macarras de la moral que viven de levantar el dedito a los demás estando llenos de basura. Porque el resultado no aceptable es un sesgo,pero el resultado falso es con buena intención. Unos tienen sesgos, otros son moralistas. Y entonces, cuando hay un futurista moralista, pues tienes la full experience homilía de una hora de la iglesia del santo futuro en nuestras manos por el poder de la violencia legítima de Don Estado. Y mientras tú en la silla, con las preocupaciones de un trabajador viendo cómo tratan de hacerte sonreír para que la propaganda entre sin dolor en su futuro inventado, sin respeto y sin reglas.

El ocaso se expande sobre el río y el puerto, y luces se reflejan en las ventanas de un día cansado que va acercándose a un futuro en el que aún un día de experiencia humana sirve para conocerlos casi todos.







martes, 1 de julio de 2025

Sin rencor ni duelo. Uno de Julio, 2025.

No es más cruel la noche que cae que el sol que nace...

Oh mundo pasajero, oh lienzo decaído.

Ni alienta más el vino que la hiel que gotea

En los racimos de la experiencia ingratos...

Oh batalla sin fin, oh piel de olvido.


Hay un faro de luz invencible contra la tormenta

Y las pesadillas mueren contra un filo sincero

Más no es ya tiempo de héroes; esta epopeya

Es vulgar y no muestra un camino hacia el cielo.


Y yo, estatua de sal en medio del incendio

Que el recuerdo arroja sobre casas malditas

No me atrevo a oponer al Señor de mis miedos

El seno de inocencia de mi quietud más íntima.


Porque creo que todo es tarde aunque no haya llegado

Y envenené de indolencia las flores de mi hora

Braceo ahora impotente en mi palacio helado

Y sus cristales relucientes desgarran mi corona.


Contemplo el día sin besar el alba. Niego sus promesas,

Arrastro horas sin fruto, me pierdo en la nostalgia

En habitaciones en penumbra ignoro la razón y la amnesia:

Miro sus tristes pactos con la vista cansada.


Las nubes pasan mientras yo paso en ellas

La vanidad de días estancados contra el sol inclemente 

Y ni la poderosa noche ofrece sus estrellas

Ni la luz del ocaso desvela el canto de su fuente.


Me siento en esta silla y veo las palabras

Pasar dando sabor a esta vida sin rencor ni duelo.

Concedo a mi vértigo el ansia de las alas,

Barro un rayo de luna y recojo mis sueños.




domingo, 22 de junio de 2025

Conjetura y abismo. 22 de junio, 2025.

Allá en la lejana tierra donde se levantan las montañas que llaman Pradghata o corazón del mundo, más allá de las grandes llanuras, de la tierra que vio caminar a Zoroastro y aquellas estepas que fatigaron guerreros alados con cimitarras y el Alcorán, existió un culto mistérico que acaso logró refutar el tiempo. Sus huellas apenas se vislumbran en páginas raídas de sabios paganos. Ellos han especulado con la figura mítica de un héroe y legislador, tal Licurgo, Solón o Moisés. Se le atribuye la creación del cero, envuelto en la doctrina mística de la ruptura del velo, que ve en la transmigración de las almas una condena circular de la esencia vital, impedida a transformarse.

Sus discípulos horadaron la piedra de sus montes abrumadores. No creían en ritos pero dieron en convertir los espacios cerrados en cenáculos en los que ingerían los productos sagrados de la flor del rododendro, o deli bal, cómo lo llamaron los caravaneros del desierto que hasta allá llegaron, y discutían la realidad oculta detrás del engaño de Maya. 

Fue entonces cuando un oscuro discípulo, del que no rescataremos las letras de su nombre mortal, estableció una audaz conjetura. La eternidad, arguyó, es la ausencia del tiempo. Lo que vemos está preso en la sucesión interminable que pesa como una condena. La liberación del ciclo perverso sólo puede ocurrir en la eternidad, en donde el río del futuro no anega el presente para convertirlo en parte del caudal del recuerdo. El Dios que reina en las montañas, añade la herejía luminosa, no conoce el tiempo pero éste nació de la separación de su esencia entre su voluntad y su creación. La separación de la eternidad creo el tiempo, como la nieve y el hielo separan las cumbres solitarias. Por eso, la sucesión de días y noches nos otorga el don del sueño, que nos permite dejar de ser para participar en la esencia que no existe, pero que es.

Innumerables discusiones y ramales nacieron de aquellas aseveraciones y con ellas en pocas generaciones el final de aquel grupo, al que eruditos han llamado los quebradores, la rama de hielo o los Prajdanes, debido a la figura de su creador que algunos dan en llamar Prajdan, o Praidán, de Shambhala. Las bifurcaciones de sus disquisiciones llegaron a Persia y de allí al Levante, donde los griegos erigieron doctrinas deudoras del Oriente.

Acaso su texto más reconocible es aquel que prefigura un día de la eternidad como el tiempo que pasará cuando la cordillera inabarcable caiga convertida en completa arena tras los picotazos de una avecilla, uno cada diez mil años. Otro, más oscuro, establece que cada sueño es un encuentro en la cara de la creación infinita y que se nos da la bendición de olvidarlo para poder soportar la visión, que no sabemos comparar a nada de lo que existe en lo que vemos. Este texto de sabiduría esotérica postula implícitamente la inmortalidad personal.

Ayer soñé que una mariposa volaba hasta lo más alto de la montaña y allí se hacía un cristal de mil colores sobre el cielo oscuro. Creo comprender que mi sueño significa que en el corazón de la piedra existe una fuerza que creó todo lo que hay y se refugia escondida tras el velo. Si fuera así, acaso la conclusión sea la más simple: sólo aprenderemos a mirar cuando las cosas aparezcan borrosas y plenas de misterio, en la ardua tarea de aprender a dejar de mirarnos, derogar el yo y dejar que sea la voluntad primera la que sepa mirarnos y decida compartir su estupefacción, inserta en el tiempo, ni demediada ni ambigua, uniéndose a mí, a nosotros.

Ignoro si mis razonamientos son espesos u oscuros, o limitados a lo que no sé que no puedo saber. Y sin embargo, en el anhelo de una conciencia universal y una vida sin límites más allá de nuestros nombres y las desdichas de los seres, en el conocimiento total y sin fin, en la contemplación de la belleza primera y la alegría de las metamorfosis y el olvido que deja tras de su un camino dentro de una duda, mi corazón late con esta alegre esperanza.




domingo, 8 de junio de 2025

Decálogo del postdeporte (fumbo, en particular). Ocho de junio.

O retro deporte, o falso deporte o lo que sea. Como en todo, cada vez hay peores espectáculos más caros, por más que sirvan para embrutecer a quienes deseen ser embrutecidos y olvidar.

Pagarás más por un peor espectáculo. Los Horarios, el funcionamiento de la tecnología, todo está pensado para que el espectador en el estadio sufra un deterioro en la experiencia 

No disfrutarás del juego, sino del tribalismo. Se trata de que ganen los tuyos, porque TÚ lo mereces. Y si no lo logras, será culpa del árbitro.

Lo perdonarás todo. Quienquiera que lleve tus mismos colores, siempre debe ser comprendido.

Nunca perdonarás nada. Quien haga perder a tus colores, debe ser siempre castigado.

Gritarás pidiendo ser engañado. Es más importante ser reconfortado que saber la verdad.

Malgastaras tu compasión. Llenarás de pena ídolos necesarios que son profesionales de una afición bien pagada, creyendo que son un mensaje de la providencia para que puedas triunfar en ellos.

Exagerarás las gestas. Necesitarás épica constante para sobreponer una vida sin drama.

Seguirás a los expertos. Buscarás de entre las miríadas de opiniones aquellas que confirmen la que deseas tener. Y a quienes las sostienen, los considerarás expertos.

Aclamarás a la estrella. Olvidarás cualquier concepto de equipo para entregar toda la gloria a una persona, que sabrá vender más imagen y toda clase de mercancías después de ser aupado a la cumbre ficticia.

Nunca regresarás a la infancia. Tratarás de volver a los recuerdos gratos que te hicieron enamorarte, pero verás algo parecido que nunca será lo mismo.

En esta época en la que no se puede dirigir al mundo una mirada tranquila y la serenidad pareciera inaccesible, todo debe ser embutido y frenético. Querríamos ser optimistas, pero no hay mucha esperanza; no podrás disfrutar de una forma natural más allá del torbellino. Sólo esperamos que recuerdes que hay, por fortuna, muchas otras cosas.