Ansío la niebla que convierte siluetas
Y difumina el peso
De ser uno, de no dejar de ser, me excuso.
Deseo arrancar mi sombra en la pared
Y vivir en su herida. Sin sentir, sin pasar
Cada minuto de mi día
Enredado en la promesa de otra piel
Y de otra mente, desterrada la culpa
Y el dolor del recuerdo. Indiferente
Al verme caer en un abrazo con la nada
Y no querer volver, lo siento,
A envenenarme de promesa un nuevo alba.
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