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viernes, 23 de septiembre de 2016

Del "Diario de un misántropo de Pier Delveut. 23 de septiembre de 2016

Una élite intelectual y moral, el senado de la inteligencia, otorgó al hombre, cual prometeo hecho de su carne, los frutos de su titánico esfuerzo y su privilegiado intelecto. ¿Y qué ha hecho la masa con ellos? Aprender el apetito de la destrucción,que traen los proyectiles que surcan el aire, y embrutecerse con las manifestaciones del ego, que aplasta toda ironía y sentido de devoción a una causa por la que entregar todo aliento. No es este mundo del que un día habría de surgir, y no lo hará, una comunión de hombres libres, sino una colmena de numerosos miembros, cual órganos contingentes, una sola mente dirigida a los caprichos físicos insatisfechos y al ocio que permita y estimule el poder para sus fastos muníficos, sin su corazón que haya aprendido a alabar.

martes, 20 de septiembre de 2016

Leer. 19/09/16

Supongo que todo empezó antes, pero para mí, todo comenzó con Julio Verne. Recibía sus libros con devoción y convertía mi habitación en un camarote del Nautilus o en una playa donde tener dos años de vacaciones.Y cuando el rito cesaba, sabía que después mi habitación se materializaba de nuevo, pero había un mundo mágico que descubrir. Después, la lista se amplió, siguiendo modas, ídolos, diferentes asuntos de interés. De Camus a Borges y Tolstoi, de la montaña mágica al gatopardo. No comparto la recomendación de leer por sus supuestos beneficios ajenos al sagrado y único deber de disfrutar haciéndolo,

Por eso leo, como por eso hago deporte o veo dibujos animados. Porque las casas se alejan y queremos oponer a la marcha de los meses nuevos pilares que sostengan nuestros santuarios. Porque el niño es el padre del hombre. Porque echo de menos mi familia, mi cuarto, mi vida antes de que supiera como es. Por eso abro un libro que me apetece leer con reverencia y alegría, para olvidarme de todo lo demás, embarcarme hacia las tierras que la imaginación dispone, vivir otras vidas. Para adueñarme de mi de nuevo y volver a casa.


viernes, 16 de septiembre de 2016

Septiembre, dieciséis.

Creo que podría vivir en el campo solo. Una cabaña, un jergón, una cocina de gas y una promesa de ser menos displicente con mi orden. En noches, como hoy, miraría la luna y pensaría que creo que podría vivir en la luna. Si tan solo pudiera liberarme de ser yo mismo algunas noches mientras miro las estrellas circundando la tierra indiferente y azul.

Hay veces, sin embargo, que la televisión no presenta, por una vez, el ideal del ciudadano adulto occidental; súbdito de su ego, agachada la cerviz por una expectativas vitales que no alcanzan a más de lo que el poder siniestro, que son los defectos de los otros, nos ha preparado para el fin de semana. Vacaciones, mascotas, restaurantes, chismes. Y uno acaba viendo un rato de tenis en silla de ruedas.

Es maravilloso y desolador. Esa energía que quizá estuviera oculta, desplegada en una catarata de esfuerzo, braveza y rebeldía. Y pensar que personas jóvenes y admirables sufren y no pueden expandir esa energía más allá por un accidente, una broma siniestra o un error. Y con ellos, con su lección de armonía, la pregunta que hago desde mi luna hasta mi planeta errante. Y yo. Ahora he aprendido a no decir "no puedo". Y entonces. Por qué no me rebelo.

Creo que podría vivir en el campo, como un eremita que acepta lo que el campo y el alma le ofrecen.






jueves, 15 de septiembre de 2016

15 de septiembre de 2016.

El espíritu sopla donde quiere y los días pasan. Caminando de vuelta a casa, me acostumbro a vivir como si el tiempo se acabase y fuera a irme mañana. Qué sé yo donde. Quizá haya más primaveras y esa luz de nueva amanecida tras cada tormenta, la soledad en las calles y la amabilidad de los desconocidos.

Cuando volvía caminando, el velo de nubes se pintaba para un sol débil y el ruido de los coches se iba diluyendo en el atardecer temprano. Y mis nervios y mis piernas se preguntaban, como lo hago ahora antes de dormir, dónde estará la vida y si habrá en algún lugar un lago donde descansar de las dudas.

Dundalk se acurruca contra la noche como un gorrión cansado.

jueves, 25 de agosto de 2016

Reseña. 25/08/2016

Los protagonistas de "La marcha Radetzky" sienten la culpa y el peso de un mundo derrumbándose, como nosotros. Hay un fuego que nos hace responsables de lo que no logramos, por imposible que fuera. Los lenitivos que su tiempo ofrece son menos variados que los del nuestro. Por eso nos hacemos la ilusión de que sabremos escapar.

Crecer es creer que a cada vicisitud del destino corresponderá una pelea. Envejecer es saber que el destino juega con las cartas marcadas. El remordimiento por lo que no puede ser cambiado. La ira por lo que no fuimos capaces de lograr. Mientras los tilos de las avenidas soleadas se abren como promesas, todo es fácil. Las sonrisas del agua soleada y su brillo, la brisa amable, los amigos. Pero las nubes se dirigen a poniente, lentas pero inexorables, y allí vemos la decadencia en los muebles, la ropa, los arcones. Nadie vió llegar al mensajero en un caballo audaz trayendo las noticias que mañana nos estremecerán. En el salón, los valses suenan, pero las luces tiemblan con el cierzo que anuncia la tormenta de verano.

En Dundalk, Carl Joseph Trotta rumia sus errores junto con su padre amado frente a una panzuda copa de coñac. Y el sol se desnuda en una armonía de colores vivos que nadie mira. Suena una música invisible, y el desfile de las ilusiones perdidas se viste de azul para pasar bajo mi balcón.




martes, 28 de junio de 2016

"El enigma perdido". Critica literaria

"El enigma perdido", editorial Avances, de Zongfar Gelmiun y Susan Arch

(Aviso, spoilers)

Felipe, un joven de la periferia de Guadalajara es animalista y del Getafe. Airado por la situación de un mundo decadente, se plantea escribir un manifiesto acerca de la situación en las escuelas y las granjas. Para darle más relieve planea el secuestro de un torero. Finalmente no lo logra, pero en su lugar secuestra a un banderillero, Alfonso. Durante las largas tardes encerrados en el garaje de sus padres sin más compañía que una Xbox, unas cervezas y unas latas de cruzcampo, las conversaciones revelan que el banderillero es vegano y anarquista. Las conversaciones hacen nacer una amistad y el manifiesto se convierte en el programa del partido "Vegetalistas Unificados Anarquistas" (VUA). El partido conoce un rápido auge pero conoce también las cloacas del poder. Yekaterina, una espía rusa (más tarde se revelara que es realmente de Tordesillas y rubia de bote) con la que se planteará un triángulo amoroso, les revela que ha conseguido un documento que se creía legendario; el plan Butreva, en el que Stalin aspiraba a construir una enorme nave espacial para llevar a Butreva, un planeta recién descubierto, el comunismo. Durante su investigación el FBI, la CIA, el antiguo KGB, el MI5, la TIA, la Asociación Nacional del Rifle y el grupo de coros y danzas de Villarrobledo, en Jaén (que guarda un turbio secreto) perseguirán a los protagonistas, que irán descubriendo documentos como el presupuesto de 2015 de los Illuminati, la espada de San Torcuato y las licencias de vuelo del Aeropuerto de Castellón. Finalmente, llegarán a Rusia y descubrirán el mapa que desvela la situación de la nave, en el fondo del lago Baikal, al que se accede por un ascensor secreto. Cuando llegan, conocen a Vladimir. Después de dormir (lo habéis pillao? cuñaaaaaooooo) este anciano científico les dice la verdad. Butreva fue un plan eliminado para construir tanques para combatir la batalla del Kursk. "Pero vive en vuestros corazones, si creeis en vuestros sueños y solo es derrotado quien se rinde y con diez se juega mejor que con once".

De vuelta a casa, Yekaterina abre una peluquería en Moratalaz. Alfonso se corta la coleta y escribe frases profundas sobre fotos de atardeceres y Felipe se decide a estudiar oposiciones. Antes de separarse se tatúan un símbolo babilonio de amistad y aventura (o eso les dice el tatuador, que lo vio en Yahoo), y a veces quedan en una azotea para recordar viejos tiempos en un tono crepuscular y ocre . Un día, a punto de despedirse, reciben un misterioso mensaje. La legendaria lista de la compra de Thomas Jefferson del 11 de Octubre de 1782 puede llegar a poder de Donald Trump. Con ese arma irresistible, el destino del planeta podría estar en peligro...

Continuará...




lunes, 13 de junio de 2016

Iniesta. 14 de junio de 2016

"La lleva unida al pie, como un equilibrista unido va a la muerte", cantaba Alfredo Zitarrosa a Garrincha. Andrés Iniesta no sufre el vértigo del extremo con un pie en la banda y el otro en el precipicio; él es un centrocampista que atrae y rechaza, para que otros lo persigan en un sacrificio inútil, un balón que siempre vuelve y que en sus pies es una brasa sagrada que ninguno de los rivales puede contemplar sin un asombro primigenio, mezcla de ansiedad y fascinación por ese fútbol mágico.

Como vivimos en un mundo de números, las cifras de goles y "asistencias" (concepto ajeno al juego hasta hace poco) se han convertido en una excusa para tratar de desentrañarlo. Pero hay algunos que muestran que el juego es infinito y que lo que una mente pueda imaginar ejecutado por una pierna sobre un balón, las estadísticas no lograrán constreñirlo.

No sé que hará España esta vez, ni lo que le queda a Iniesta de resistencia a la usura de los días. Pase lo que pase, voy a disfrutar cada lección y cada toque. Cuando acabe, quizá el juego tenga más magos que saquen su cabeza raída de peatón por encima de superatletas construidos de hierro forjado. Y brindaré por los días ya idos viendo el incendio de aquella Alejandría que pierdo para siempre y portadas que solo aspiran a teorizar a partir de dos dígitos caprichosos.



Hace unos minutos los "líderes" (¿no es ésta denotación  una contradicción con la noción democrática?) combinaban el cinismo y la candidez en la medida de su pasado y sus intereses inmediatos. Ambos son impostados. El cinismo es indiferencia hacia las preocupaciones de los ciudadanos y la candidez es un ofrecimiento de un paraíso terrenal improbable en cuanto se ajusten un par de bielas. Ambas se insertan en una tradición histórica española desagradable y que se ha mostrado como una ley de hierro: la falta de honradez y probidad en la vida pública del pueblo y su incapacidad para la exigencia de esas virtudes cívicas más que en situaciones de apuro. Y como todos pretenden ignorar que la res publica no se sostiene sobre la honestidad del gobernante sino sobre la virtud cívica de los gobernados, buscan un Andrés Iniesta que de pases que superen dos líneas defensivas en lugar de aceptar un rol de sudor y privación, en fin, generosidad. Pero los sueños fútbol son.