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martes, 28 de febrero de 2017

28 de febrero.

Hace unos días volvió el fabuloso podcast científico "Catástrofe Ultravioleta" en su segunda temporada. Su primer capítulo, "Leviatán", remite a ese Dios mortal terrorífico, hobbesiano y fatal, Huele a Melville y a salitre y su rumor te descubre maravillas desconocidas en el planeta más asombroso: el nuestro.

Lo podéis escuchar aquí. Sorprende, emociona, interesa. Aprenderéis gozosamente acerca de aquel animal que sirvió de marco blanco a la inmortal reflexión sobre la obsesión humana,

Todos los objetos visibles, hombre, son solamente máscaras de cartón piedra. Pero en cada acontecimiento (en el acto vivo, en lo que se hace sin dudar) alguna cosa desconocida, pero que sigue razonando, hace salir las formas de sus rasgos por detrás de la máscara que no razona. Si el hombre ha de golpear, ¡que golpee a través de la máscara! ¿Cómo puede el prisionero llegar fuera sino perforando a través de la pared? Para mí, la ballena blanca es esa pared, que se me ha puesto delante. A veces pienso que no hay nada detrás. Pero basta. Me ocupa, me abruma, la veo con fuerza insultante, fortalecida por una malicia insondable. Esa cosa inescrutable es lo que odio más que nada, y tanto si la ballena blanca es agente, como si es principal, quiero desahogar en ella este odio.

y escuchareis como la vida supera nuestras débiles asunciones acerca de su naturaleza.

Quisiera rescatar una pequeña historia. El cachalote depreda calamares gigantes y colosales, que viven en las profundidades. En su perpetua danza de necesidad y silencio, en profundidades que nosotros no vislumbraremos, han desarrollado armas para neutralizarse, desarrollando una carrera por la supervivencia que algunos han dado en llamar "carrera armamentista". Así , el cachalote emite ultrasonidos que localizan y quizá aturden a sus presas, mientras que el calamar gigante, que puede alcanzar los 20 metros y tiene tres corazones que bombean sangre azul, ha aprendido a ver la luz en medio de la impenetrable oscuridad.Por ello, la evolución ha desarrollado en él los ojos más grandes del reino animal. Con ellos ven los organismos bioluminiscentes que el cachalote mueve en su camino hacia la presa y pueden tratar de huir, al percibir un perfil amenazador que se acerca...

Mientras escribo estas curiosidades, Donald Trump anuncia el aumento del 9% del presupuesto militar de su país, la mayor potencia militar de la tierra. Aparentemente quiere "ganar guerras". No parece que haya país en su sano juicio que desease una guerra convencional contra los Estados Unidos. Pero saber la naturaleza de las guerras que luchas es algo que el hombre más poderoso de la tierra tiende a soslayar. Y los demás, frívolos o inconscientes nos sumergimos en otras carreras, guiados por fuerzas tan ciegas como la evolución, porque son parte de ella, y buscamos un abismo donde el Leviatán de Hobbes sea como el cachalote de la ciencia, sin poder omnipresente ni un capitán Achab que quiera golpear a través de la máscara los subproductos que su arrogancia demanda. Quizá solo nos quede desear que  el embrujo del abismo no nos fascine más que para, como otros seres hacen, saber captar la luz donde solo parece haber oscuridad y frío.

Dundalk se asoma a un abismo y tiembla, sabiendo que el abismo le sostiene la mirada y no será menor ni retrocederá mañana.







lunes, 27 de febrero de 2017

27 de febrero. La alfombra roja.

Hoy son los Oscar. Hubo un tiempo en el que les daba importancia. Trataba de ver las películas candidatas, me hacía opiniones que creía merecedoras de ser oídas, enmendaba la plana desde mi sofá a los realizadores que habían dado lo mejor de sí mismos en un oficio que dominan y yo desconocía y desconozco. He observado lo extendido de esta actitud y si no me privo de ofrecer puntos de vista (o visiones desde un punto, mejor o peor, el mío), trato de hacerlo desde la humildad de un profano la mayoría de las veces y siendo consciente de que si hay algo fácil de hacer en este mundo es verter una opinión más, Y lo fácil no libera nunca.

No creo en clasificaciones artísticas. Me parece que el arte es una forma distinta de comunicación que presupone una apertura del receptor y un uso consciente de símbolos compartidos. Como tampoco soy posmoderno, trato de encontrar motivos que establezcan distintos tipos de arte y por qué unos son más meritorios que otros. A partir de ahí, que cada uno haga el suyo y sea feliz con sus elecciones. No seguiré los Oscar y veré cual es la favorita de los votantes de la academia y el resto para hacerme una idea de si quiero ver alguna de esas películas en el futuro.

Hay, sin embargo, un símbolo que me fascina y asusta. La alfombra roja, o la sumisión consciente del arte (vida) al espectáculo (deseo). Esa alfombra separa dos mundos, y uno de ellos, que es sombra pero de donde sale la luz, ilumina el otro, que nos engaña. Bien pudiera ser infinita, y si tiene algún fin es el de la realidad, que nunca cesa de soñarla. Y en su devenir glamuroso y vacuo se diluyen las opiniones, los hechos y el principio de un mundo ordenado de manera implacable sobre la indiferencia, en el que sobreviven el deseo y la voluntad, que ayudan con su existencia a sobrellevar la frustración que despierta su fracaso inevitable. La rueda gira, y gente guapa recibirá unos premios de manos de gente que fue guapa y recibió premios ayer. El deseo que tienes, amigo lector, no moldea la realidad que te circunda. Y nada de eso importa, como todo.

Dundalk maquilla sus arrugas cada lunes para mostrarse a un sol esquivo que la acaricia lento.





domingo, 26 de febrero de 2017

26/02.

Las almas bellas son, según el malévolo Hegel, las de aquellos que renuncian a un compromiso en el mundo real por la decepción que les produce su lejanía con otro ideal que desean. Creía que los conocía; enfrascado en lecturas que alimentan poco más que dudas, he pasado los días tejiendo alegorías solo para mí, escribiendo proyectos que un día darían miel a cambio de la amargura de estos afanes, mientras otros seguirían alejados de la esencia por no mirar a la cara al mal nuestro de cada día. Yo conozco datos, historias, filosofías y he pensado mucho en ellas.A veces siento que solo me han arrancado de mi compromiso con la vida que pasa, subido a un almendro cuyas flores mienten y envenenan.

Tengo por más mías las desdichas de personajes de agua y tinta que los dramas que habitan tras cada pared. No creo ser diferente de aquellos que ven morir sin sentir que se muere. Camino de vuelta a casa arrastrando pasos que no me acercan a la médula de la realidad. Puedo identificar y zaherir a las almas bellas en disquisiciones teóricas, pero soy incapaz de salir de ese papel en mis días. Y es como si una extrañeza pesada filtrara mi relación con las cosas y los seres, lejanos éstos, esquivas aquellas bajo un cielo indiferente que nos ve pasar como si le importásemos. Y no logro encontrar calor que me sacuda de esta frialdad que me hace decaer en una sombra alargada.

El amo provisional del mundo da discursos como si de un nuevo Spengler se tratase; la patria, el obrero, el soldado que guarda la civilización (¿cual?). Me enfadan quienes minimizan este discurso autoritario porque del otro modo su ideal seguiría sin aparecer y me agotan los frívolos que ven en esta ocasión, como en las otras, un momento para posar y demostrar que son más inteligentes o mejores que los demás. Pero es todo literatura. Cuando lo veo y lo oigo, una cortina gruesa se coloca entre mis ojos y lo que trato de mirar, mis manos y lo que me curaría tocar y así avanzo, a tientas, imaginando castillos en el aire en el que no hay nadie más que yo, y que en su transparencia esconde sonrisas que se burlan de mí. Pobre alma bella, dónde creías que estabas.

Dundalk se va a la cama pronto y avanza sus desconchados muros contra las marismas y los parques desiertos..

miércoles, 22 de febrero de 2017

22 de febrero. Nocturno.

Desde muy niño, crecí con el futuro emplazado en el espacio exterior. Supongo que después de Julio Verne, la tierra se queda pequeña. Pensaba que en plena juventud, el año 2000 vendría con maravillas que nos harían contemplar una vida nueva. Yo era de una ciudad de provincias tranquila y alrededor la vida se movía rítmicamente al son del crédito, la apertura y los miedos algo menos temibles por conocidos. Tenía una revista, "Conocer", leía a Isaac Asimov y artículos divulgativos sobre los agujeros negros, la relatividad, las perspectivas del avance de la ciencia y las paradojas de la gran explosión.

Que pasó después, no lo sé. Me eché a perder, fui muy cómodo, elegí caminos fáciles, no pude sustraerme a las inseguridades que mi infancia me legó, en recreos asustados, en parques terribles. Yo fui malo también, y me averguenzo de recordarme en algunos momentos. Creo que nunca he podido ni podré reponerme de mi infancia maravillosa ni perdonarme mis caídas rastreras un poco más tarde, cuando aún creía que el tiempo era inabarcable y que podría dar la vuelta a mis yerros. Lo he intentado, y aún lo hago. Pero no hay forma de evitar un aroma de autodesprecio tranquilo en cada cosa que emprendo.

Podría ser peor, supongo. He tratado de devolver el mal que hice con bien, y agradecer que conmigo la vida se haya portado muchas veces mejor de lo que merecía. Estos breves apuntes a vuelapluma no son lugar de confesarse, me digo.También he recibido mal de quien traté bien. Pero no hay lugar al que volver cuando quemas lo que un día erigiste. Es hora de dormir, y mientras escribía, traídos por no sé que viento nocturno, han venido a verme los remordimientos, que son como perros apaleados que no tienen nada que perder y se echan a los pies de la cama.

Hoy la NASA ha anunciado que hay exoplanetas a 40 años luz en los que es posible la vida. Y yo, una humilde fracción de mota estelar, daría todo lo que soy y más por poder ir allí, contemplar las maravillas que ni el tiempo conoce y volver a pensar en cuando fui inocente, curioso y bueno y sonaba con ser astrónomo o físico, antes de que lo jodiera todo.

Dundalk me consuela con la sonrisa de su gente y yo le vuelvo la espalda para que no vea mis pedazos rotos.

martes, 21 de febrero de 2017

21/02/2017

El siglo pasado empezó a lomos de una idea extraña pero recurrente y atractiva a la naturaleza humana: La historia tiene sentido y final, y cada época es un escalón en una estructura llamada progreso. Después, la historia demostró ser caótica y gobernada por pasiones ciegas, y hubo quien quiso imaginar un futuro que decaía hacia la sombra. 1984, Soy Leyenda, Un mundo feliz, en parte El hombre en el castillo y Blade Runner, Fahrenheit 451, Soylent Green.La carretera...todas muestran un futuro en el que hemos perdido lo que creíamos nuestro.Algo terrible ha pasado, o está pasando. Y los hombres del futuro no saben que hacer.

Creo detectar un hilo de trama común que enhebra todas estas ficciones. Sus protagonistas son personajes sacados de nuestra época, comparten nuestro punto de vista sobre la vida y lo que significa ser humano, aunque el mundo haya avanzado en otra dirección. Lamentablemente la historia demuestra lo maleable de nuestra naturaleza cuando un poder quiere dirigirla. El miedo a la libertad y la búsqueda del calor de establo.La tendencia a creer en lo que queremos creer. El miedo atávico a la diferencia. Por supuesto, hay hombres excepcionales. Creo que la mayoría de ellos yacen sin que sepamos su historia, y los testimonios del pasado no sirven de nada.

Vivimos una época estupenda de maravilla tecnológica. Pero la técnica no libera. Quizá vivamos en un mar de novedades como quien recibe salpicaduras de un mar embravecido en el que no embarcaremos. El mal sordo se ha convertido en un ruido de fondo que tratamos de evitar mientras los signos de la distopía se acumulan. Y sin embargo, no es nada. La ficción ordena, la vida agita, y nosotros, simios levemente avanzados y moldeados por milenios de evolución, tratamos de conocernos antes de que anochezca.Supongo que el futuro será esto, Avances maravillosos y ritos atávicos bailando sobre una escalera que pierde escalones y se mueve hacia los lados mientras luces parpadeantes nos vuelven locos.

Lesser Ury pintó la Posdamer Platz en los años 20. Luces, noche, vida. Quizá sintiera que en esa noche cabía una época, y que la siguiente sería aún mejor




Dundalk no quiere reconocer sus cicatrices, embarcada en una travesía de silencio al olvido, como yo. Las luces languidecen, cálidas.

lunes, 20 de febrero de 2017

Veinte de febrero. Todos los pájaros estábamos mojados

Enfilados en la cuerda de tender. Fue la primera canción de un autor que aprecio mucho y que me ha acompañado muchos años. Lo vi el viernes, fue un gran concierto. Me gustan mucho sus imágenes, urbanas, cotidianas pero sin caer en el feísmo facilón ni la anécdota recurrente. Ésta fue la primera y una de las que más me gustan.

Y si creo que puede reflejarnos la imagen de pájaros posados en el tendido eléctrico en la tierra desierta y oscura mientras solo la tormenta ilumina los prados vacíos; ellos, los pájaros un día bravos siguen poblados por la ansiedad de un verdadero encuentro. La lluvia cae dura sobre ellos y los truenos rugen mientras el vendaval asuela silbando la tierra a su espalda que no ven.

Mienten las portadas y tiemblan los estadios, pero seguimos en fila, con las plumas mojadas, cansadas, embotadas. Siguiendo prejuicios, temores, rencor y duda para sentir el calor de los otros en lugar de volar hacia donde el rayo muestra sus embravecidas ramas. Hasta cuándo. Por qué no preferir caer en llamas desde la altura implacable que seguir soportando la tormenta. Por qué no nos rebelamos.



Dundalk bosteza mientras me tararea que nadie podrá con nosotros...pero estuvieron muy cerca ayer.

jueves, 16 de febrero de 2017

Dieciséis de febrero.

Es un tópico muy desgastado por las historias populares. El asombro y la fascinación por las ruinas desconocidas, en la espesura de las junglas, mientras sonidos sinuosos silban entre los ramajes espesos, la humedad acecha al ritmo del río que pasa tranquilo pero amenazante y la sombra baila al son de la brisa que agita las hojas.Qué mágico descubrir los relieves en la roca perdida bajo las plantas. Que asombroso imaginar la populosidad en lo que hoy es un silencio escabroso.

Y qué dirías tú, amigo lector, si tu vida fuera una ciudad destinada a perderse en umbrosas selvas de olvido.Caminarías un día entre muros de orgullo de los que apenas quedan piedras angulares desgastadas, pináculos de tristeza que no recuerdan su causa, avenidas desiertas cubiertas de nenúfares. Sería extraño, resquebrajaría el molde que la costumbre ha construido sobre nosotros.

Ese sentimiento lo han experimentado todos aquellos que han hecho de su afán algo perdurable. Y no debe ser fácil contemplar esas ruinas, que evocan algo que fue alto en tu vida, y darse cuenta de que cada muro derrumbado fue un castillo. Los artistas que trazan obras maestras, los deportistas que logran proezas, cada uno de nosotros cuando llega un milímetro más lejos de sí mismo, estamos empezando a ser los constructores de Imperios privados a la vez que los heraldos que suenan los clarines que darán comienzo a su destrucción.

Es la vida, supongo. Los peligros afilados de la alegría y la gloria, que no suelen ser disfrutados por la perspectiva que nos niegan al elevarnos. Y sin embargo, esa sed permanece,y la seguiremos tratando de saciar mañana.



Dundalk camina firme, convencido de que los días que le esperan serán largos, La erosión parece algo del pasado esta noche, y la marea se retira mientras la luna se esconde.