Yo, que tantos hombres he sido y tantas auroras he contemplado, vi las maravillas del océano y escalé las cumbres nevadas, fui visir y mendigo, bebí hasta caer y ayune en honor de la divinidad, yo, que he albergado sueños hacia lo inmarcesible y levantado palacios, no he sido nunca aquel extremo que recibía un balón en ventaja para encarar y tenía enfrente a Mathieu.
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jueves, 13 de abril de 2017
lunes, 10 de abril de 2017
Diez de abril. Fuentidueña de Tajo, Satanás y las elecciones.
Hay días en los que todo es un pasote. Al fundador de HazteOír le llama satanás al móvil (uno no sabe el estado de las finanzas del Infierno, pero suponía a su majestad de las tinieblas mayores medios tecnológicos). Sorprende que una persona religiosa no haya oído nunca que 666 es una cifra en la que se refiere a Nerón. Supongo que si Nerón te llama de madrugada, ya no impresiona tanto.Todos tenemos la impresión de que cada manicomio tiene su Napoleón de guardia, estamos prevenidos.
Después llegó lo del medio rural. Esto ha sido el recopetín. Un escritor y dos cantantes debatían la hostilidad de la gente "del pueblo" con los "de ciudad" en unos términos que mueven a la risa o al llanto, según quiera cada uno. Yo me he descojonado, la verdad.En resumen, tres artistas, conocidos por su compromiso con el pueblo contra la tiranía de los señores con puro hablaban de sus experiencias rurales. Y a cada cual mejor, El primero dijo sentirse observado como un extraterrestre por los pueblerinos y que ya sabía como se sentía un negro en la Alabama del 59.
Y esta no es una referencia casual ( a pesar de que sea completamente ridícula): La formación intelectual y, sobre todo, sentimental de muchísimos jóvenes está educada en el poder blando cultural; únase la frivolidad del saber presente que a veces parece tratar de equiparar dos referencias o tres búsquedas a google al conocimiento; únase que quien quiere presentarse como excepcional debe buscar referencia excepcionales. Alíñese, publíquese, y primera marcianada lista para servir. Después, uno denunciaba que en un pueblo no tenían menú en un bar y no le hicieron unos bocadillos. Y el tercero que un amigo suyo fue a pintar y un vecino llamó a la guardia civil.
Por supuesto, no tiene importancia en sí. Todos decimos muchas tonterías a lo largo del día. Lo que hace gracia es que parece ( y estoy seguro de que no es así; nada serio cabe en 140 caracteres) que cuanto más pregona uno un compromiso, menos parece conocer a la contraparte de ese compromiso pero luego se queja si verdes las han segado. Y bueno, lo del mundo rural. Creer que en los pueblos españoles hay gente hostil con el que viene de la gran urbe es demostrar unos prejuicios absurdos, porque en España hay prejuicios absurdos constantes sobre (contra) los demás y sobre nosotros. Y mucha mala leche. Creemos que somos de New York y que conocimos los detalles del mundo por leer 5 minutos cualquier nota de prensa. Y así marcamos paquete y damos a entender a los otros lo bien que nos lo montamos. Es un esfuerzo fútil: los otros están ocupados haciendo lo mismo para nosotros y tampoco los miramos a ellos. Y así, las redes sociales se convierten en una batalla sin honor ni humanidad en la que solo cuenta como zaherir al otro. Fuera de ellas, la gente de Fuentidueña hace su vida y vota a quien hace un esfuerzo por conocerla o al menos tenerla en cuenta cuando se teoriza sobre el materialismo dialéctico. Y el ciclo empieza de nuevo criticando a los viejos que votan o a los obreros que no saben lo que les conviene. Otra cosa no seremos, pero entretenidos, un rato. Nos repetimos un tanto, aunque de vez en cuando Lucifer se une a la fiesta para darle un toque de novedad a la historia de siempre. Se despolla uno.
Dundalk no esconde su hostilidad y coloca en sus habitantes ginchos y antorchas para perseguirme por venir de la ciudad y pedir el menú, mientras ellos mordisquean espigas de trigo verde. There's no rest for the wicked...
Después llegó lo del medio rural. Esto ha sido el recopetín. Un escritor y dos cantantes debatían la hostilidad de la gente "del pueblo" con los "de ciudad" en unos términos que mueven a la risa o al llanto, según quiera cada uno. Yo me he descojonado, la verdad.En resumen, tres artistas, conocidos por su compromiso con el pueblo contra la tiranía de los señores con puro hablaban de sus experiencias rurales. Y a cada cual mejor, El primero dijo sentirse observado como un extraterrestre por los pueblerinos y que ya sabía como se sentía un negro en la Alabama del 59.
Y esta no es una referencia casual ( a pesar de que sea completamente ridícula): La formación intelectual y, sobre todo, sentimental de muchísimos jóvenes está educada en el poder blando cultural; únase la frivolidad del saber presente que a veces parece tratar de equiparar dos referencias o tres búsquedas a google al conocimiento; únase que quien quiere presentarse como excepcional debe buscar referencia excepcionales. Alíñese, publíquese, y primera marcianada lista para servir. Después, uno denunciaba que en un pueblo no tenían menú en un bar y no le hicieron unos bocadillos. Y el tercero que un amigo suyo fue a pintar y un vecino llamó a la guardia civil.
Por supuesto, no tiene importancia en sí. Todos decimos muchas tonterías a lo largo del día. Lo que hace gracia es que parece ( y estoy seguro de que no es así; nada serio cabe en 140 caracteres) que cuanto más pregona uno un compromiso, menos parece conocer a la contraparte de ese compromiso pero luego se queja si verdes las han segado. Y bueno, lo del mundo rural. Creer que en los pueblos españoles hay gente hostil con el que viene de la gran urbe es demostrar unos prejuicios absurdos, porque en España hay prejuicios absurdos constantes sobre (contra) los demás y sobre nosotros. Y mucha mala leche. Creemos que somos de New York y que conocimos los detalles del mundo por leer 5 minutos cualquier nota de prensa. Y así marcamos paquete y damos a entender a los otros lo bien que nos lo montamos. Es un esfuerzo fútil: los otros están ocupados haciendo lo mismo para nosotros y tampoco los miramos a ellos. Y así, las redes sociales se convierten en una batalla sin honor ni humanidad en la que solo cuenta como zaherir al otro. Fuera de ellas, la gente de Fuentidueña hace su vida y vota a quien hace un esfuerzo por conocerla o al menos tenerla en cuenta cuando se teoriza sobre el materialismo dialéctico. Y el ciclo empieza de nuevo criticando a los viejos que votan o a los obreros que no saben lo que les conviene. Otra cosa no seremos, pero entretenidos, un rato. Nos repetimos un tanto, aunque de vez en cuando Lucifer se une a la fiesta para darle un toque de novedad a la historia de siempre. Se despolla uno.
Dundalk no esconde su hostilidad y coloca en sus habitantes ginchos y antorchas para perseguirme por venir de la ciudad y pedir el menú, mientras ellos mordisquean espigas de trigo verde. There's no rest for the wicked...
domingo, 9 de abril de 2017
Domingo de ramos 2017
Hoy ha empezado la semana santa. Durante muchos años, la religión ha sido parte de mi visión del mundo. Leí hace poco algo con lo que me puedo identificar: aunque sepa que no demuestra nada, el argumento estético me empuja hacia ella. Considero que la mayor parte de lo que cuentan las escrituras cristianas es tan hermoso que merecería ser real. Ya conozco las objeciones a esto: es pueril, es una historia teologizada y la realidad debió ser otra, Pablo creó al Cristo de la fe, etc... Puedo asumirlas. No cejo en mi idea de que literariamente son hermosísimos y su fuerza inspiradora encierra un mensaje sencillo pero que pudiera ser ese que buscaba el nihilista Cioran: dadme un solo pensamiento, pero uno que haga trizas el mundo. Creo que construiría uno mejor luego. Oscar Wilde compartía el juicio acerca de la literatura evangélica, un cuento oscuro de inocencia, caída, redención y duda. No es suficiente, claro. Al final, el creyente es simplemente el que quiere creer, desea algo más.
Personalmente la razón me resulta un muro demasiado alto para el salto de fe que requiere la creencia en un Dios personal. Puedo asumir sin problemas cierto panteísmo, un principio creador que ha puesto en marcha un Universo inconcebiblemente extenso y antiguo en eones. ¿Requiere mayor fe creer en ese principio que asumir una gran explosión desde la nada hasta todo lo que existe y existirá? No lo creo. Simplemente me resulta extraño que un principio creador tan magnífico y poderoso se preocupe por la observancia de ayunos y prescripciones sinuosas. Nada me hace desconfiar de sus portavoces tanto como el silencio de Dios, que puede ser angustioso pero también plácido, y me irrita su utilización para el dominio secular de unos hombres sobre otros. Tampoco creo que la base de la Ley natural deba ser trascendente, aunque entiendo que lo inmanente, la conciencia de nuestro común destino y fragilidad puede ser menos eficaz para mantener la concordia.Como ciudadano de un país de tradición católica, agradezco al menos que su teología no cayese en la bajeza de la doctrina de la predestinación. Pero no es nada dramático ni agónico.Es más prosaico, la emoción me impulsa en una dirección del que la razón desconfía, y al fin, se trata de una memoria sentimental de cuando creía que había ahí afuera algo que me guardaba del desamparo y la desesperanza. Luego crecí y ví que en general a nadie nos importan los demás, no más que al actor el atrezzo que lo rodea para tratar de hacer saber que él es el gran protagonista. Y el señor de la casa no responde cuando golpeo la aldaba de su puerta. No es para mí Dios ni la religión, sino la de saber que cuando no lo necesitaba porque me creía inmortal, acudía a él, y ahora que me angustia desaparecer sin dejar ningún rastro a veces siento que el final del día es un rastro de agua en el que me empeño en rubricar mi nombre en vano y cuando llamo, nada viene. Y malgasto los días, y me acuerdo de aquel señor que dio talentos a sus sirvientes...
Las campanas de Dundalk llaman para entrar a una casa en la que siento que su morador está ausente, pero que espero que algún día vuelva de algún modo...aunque no sea en absoluto tal como lo imaginamos.
Personalmente la razón me resulta un muro demasiado alto para el salto de fe que requiere la creencia en un Dios personal. Puedo asumir sin problemas cierto panteísmo, un principio creador que ha puesto en marcha un Universo inconcebiblemente extenso y antiguo en eones. ¿Requiere mayor fe creer en ese principio que asumir una gran explosión desde la nada hasta todo lo que existe y existirá? No lo creo. Simplemente me resulta extraño que un principio creador tan magnífico y poderoso se preocupe por la observancia de ayunos y prescripciones sinuosas. Nada me hace desconfiar de sus portavoces tanto como el silencio de Dios, que puede ser angustioso pero también plácido, y me irrita su utilización para el dominio secular de unos hombres sobre otros. Tampoco creo que la base de la Ley natural deba ser trascendente, aunque entiendo que lo inmanente, la conciencia de nuestro común destino y fragilidad puede ser menos eficaz para mantener la concordia.Como ciudadano de un país de tradición católica, agradezco al menos que su teología no cayese en la bajeza de la doctrina de la predestinación. Pero no es nada dramático ni agónico.Es más prosaico, la emoción me impulsa en una dirección del que la razón desconfía, y al fin, se trata de una memoria sentimental de cuando creía que había ahí afuera algo que me guardaba del desamparo y la desesperanza. Luego crecí y ví que en general a nadie nos importan los demás, no más que al actor el atrezzo que lo rodea para tratar de hacer saber que él es el gran protagonista. Y el señor de la casa no responde cuando golpeo la aldaba de su puerta. No es para mí Dios ni la religión, sino la de saber que cuando no lo necesitaba porque me creía inmortal, acudía a él, y ahora que me angustia desaparecer sin dejar ningún rastro a veces siento que el final del día es un rastro de agua en el que me empeño en rubricar mi nombre en vano y cuando llamo, nada viene. Y malgasto los días, y me acuerdo de aquel señor que dio talentos a sus sirvientes...
Las campanas de Dundalk llaman para entrar a una casa en la que siento que su morador está ausente, pero que espero que algún día vuelva de algún modo...aunque no sea en absoluto tal como lo imaginamos.
martes, 4 de abril de 2017
Víctor, vete ya. Cuatro de Abril.
Han cantado al entrenador del Betis, "Víctor, vete ya". "Vete ya" es mucho más enfático que "vete". El ya expresa hastío, hartura. Así como nadie sabe responder a Bécquer donde va el amor cuando se olvida, nadie sabe de las pizarras, jugadas ensayadas y vídeos motivacionales que dejan los entrenadores despedidos. Algún día todos esos entrenadores que son fichados para encubrir malas planificaciones ajenas vivirán en una tierra menos atormentada, arando su tierra, viendo la luz de lentos atardeceres y en paz. Bromas aparte, uno se pregunta que tipo de aficionados somos o nos hacen; la victoria es una droga que no sacia y envenena. En fin, tampoco me voy a poner tan dramático, esos profesionales cobran más en un mes de lo que yo haré en mi vida, joder.
En otro orden de cosas, un diputado bebe una Coca Cola. Bueno, una zero. Bueno, dos. No parece que sea para parar las rotativas. Pero cuando tu grupo ha declarado que para apoyar en un conflicto a sus trabajadores vetarás la consumición de un producto y tus compañeros piden su prohibición en el Congreso...joder, es esperpéntico. La nueva política tiene méritos indudables. Pero su santidad laica es un lastre en el mundo real. cada vez aprecio menos la gente que no es sensible a la complejidad. El símbolo puede expresar un compromiso o una idea de forma tajante, de acuerdo, Pero cuando el símbolo sustituye al compromiso o a la idea, solo hay vacuidad. Y en esas estamos. Aficionados o ciudadanos que anhelamos la victoria de nuestro punto de vista, permanente e indiscutido. El contrario y la realidad también juegan. Por eso la vida es más difícil.
Dundalk aun no me dice que me vaya ya. Pero sospecho que entre las gaviotas que acechan su ría, se lo está pensando.
En otro orden de cosas, un diputado bebe una Coca Cola. Bueno, una zero. Bueno, dos. No parece que sea para parar las rotativas. Pero cuando tu grupo ha declarado que para apoyar en un conflicto a sus trabajadores vetarás la consumición de un producto y tus compañeros piden su prohibición en el Congreso...joder, es esperpéntico. La nueva política tiene méritos indudables. Pero su santidad laica es un lastre en el mundo real. cada vez aprecio menos la gente que no es sensible a la complejidad. El símbolo puede expresar un compromiso o una idea de forma tajante, de acuerdo, Pero cuando el símbolo sustituye al compromiso o a la idea, solo hay vacuidad. Y en esas estamos. Aficionados o ciudadanos que anhelamos la victoria de nuestro punto de vista, permanente e indiscutido. El contrario y la realidad también juegan. Por eso la vida es más difícil.
Dundalk aun no me dice que me vaya ya. Pero sospecho que entre las gaviotas que acechan su ría, se lo está pensando.
lunes, 3 de abril de 2017
De repente Abril. 03/04/2017.
Esta noche tuve un mal sueño. Caminaba por un parque en una tarde soleada, pero caminaba deprisa, miraba el reloj, algo parecía inquietarme. Un amigo me ha dicho, no servirá que corras, hay un asesino a tu espalda. Yo ya era consciente de estar soñando, pero justo en ese momento he oído una voz susurrándome, físicamente, sin entender que decía, era como el siseo de una serpiente. Y yo quería salir del sueño, pero no podía Intentaba abrir los ojos; estaban sellados. Trataba de darme la vuelta y ver que no había nadie en mi habitación (dormía de cara a la pared). Al final lo logré, y me tapé debajo de la manta.
Para compensar, decidí ver una película ligera. Elegí divergente, o convergente, o insurgente, detergente o como carajo las llamen. Que mala es, que divertido. Me encantan las pelis que se basan en la mala puntería de los malos, su tendencia a no usar su arma más que como bastón cutre cuando los buenos están desarmados y su renuencia a atacarlos en grupo sino de a uno para que los fostien mejor. Tiene cosas a mi parecer bastante irritantes por la emulación que suscitan: la flácida banalidad santurrona de presentar actos nobilísimos sin ninguna consecuencia en virtud de su propio sacrificio...que de esa manera queda cancelado. La mordacidad y la arrogancia de los "elegidos" en quienes cualquier espectador quiere identificarse, quizá por sus buenos deseos, por ser siempre salvados por campanas ridículas o porque ligan. No sé, me parece que el mundo debe estar lleno de mindundis y pimpines que se creen estas cosas y contagian de actitud chulesca sus reuniones, en el devastador mensaje que les han enseñado: Lo mereces todo y todo lo conseguirás si lo intentas. Luego, me temo, la realidad apunta mejor que un escuadrón de malvados alineados simplemente para la gestión de una trama horrenda. Y los golpes hieren. Al fin, la otra vía de escape que la peli muestra: son los otros quienes tienen la culpa. En fin. Puro poder blando con efectos especiales. Aurea mediocritas, carpe diem.
Dundalk ofrece su mejor cara a la primavera mientras la luz no encuentra a nadie cuando los escaparates cierran.
Para compensar, decidí ver una película ligera. Elegí divergente, o convergente, o insurgente, detergente o como carajo las llamen. Que mala es, que divertido. Me encantan las pelis que se basan en la mala puntería de los malos, su tendencia a no usar su arma más que como bastón cutre cuando los buenos están desarmados y su renuencia a atacarlos en grupo sino de a uno para que los fostien mejor. Tiene cosas a mi parecer bastante irritantes por la emulación que suscitan: la flácida banalidad santurrona de presentar actos nobilísimos sin ninguna consecuencia en virtud de su propio sacrificio...que de esa manera queda cancelado. La mordacidad y la arrogancia de los "elegidos" en quienes cualquier espectador quiere identificarse, quizá por sus buenos deseos, por ser siempre salvados por campanas ridículas o porque ligan. No sé, me parece que el mundo debe estar lleno de mindundis y pimpines que se creen estas cosas y contagian de actitud chulesca sus reuniones, en el devastador mensaje que les han enseñado: Lo mereces todo y todo lo conseguirás si lo intentas. Luego, me temo, la realidad apunta mejor que un escuadrón de malvados alineados simplemente para la gestión de una trama horrenda. Y los golpes hieren. Al fin, la otra vía de escape que la peli muestra: son los otros quienes tienen la culpa. En fin. Puro poder blando con efectos especiales. Aurea mediocritas, carpe diem.
Dundalk ofrece su mejor cara a la primavera mientras la luz no encuentra a nadie cuando los escaparates cierran.
martes, 28 de marzo de 2017
28/03/2017
La primera de las fuerzas que mueven al mundo es la mentira. Porque imaginamos realidades etéreas para organizarnos mejor,porque la necesitamos, porque tenemos miedo. No hay apenas un titular que no esconda con palabras una realidad más sucia. Tolstoi escribió que la gente se enamora porque se esfuerza en ver la mejor cara de quien se esfuerza por ofrecerla. Supongo que pedimos engaño para consolarnos a quien no puede ofrecernos la verdad porque en ella no hay oxígeno que respirar, después de tanto tiempo.
Vivo en un palacio de papel, con vigas de cartón, y los bichos lo roen. Algún día caerán sobre mí, livianas, inocentes, y se preguntarán porque la tinta que contienen camuflaba lo verdadero en nombre de lo deseado y desangraba la rosa sobre la cruz del tiempo. Quizá no quede mucho para eso. Mientras alrededor, los días y las personas pasan interpretando su papel y admiro a quienes se resisten a ponerse los ropajes de otro o a creer que el atrezzo les pertenece.Los poderosos expanden su aliento y embrujan las calles con promesas que no valen ni el olvido que seremos.
Dundalk se renueva de luz y filtra la lluvia en copos apenas sentidos.
Vivo en un palacio de papel, con vigas de cartón, y los bichos lo roen. Algún día caerán sobre mí, livianas, inocentes, y se preguntarán porque la tinta que contienen camuflaba lo verdadero en nombre de lo deseado y desangraba la rosa sobre la cruz del tiempo. Quizá no quede mucho para eso. Mientras alrededor, los días y las personas pasan interpretando su papel y admiro a quienes se resisten a ponerse los ropajes de otro o a creer que el atrezzo les pertenece.Los poderosos expanden su aliento y embrujan las calles con promesas que no valen ni el olvido que seremos.
Dundalk se renueva de luz y filtra la lluvia en copos apenas sentidos.
martes, 7 de marzo de 2017
Siete de marzo. El zasca en toda la boca y el lamento de los esclavos.
La política es el arte de lo posible dijo alguien. Menudo idiota. La política es al arte de dar zasca. Hay que confirmar las creencias que uno ya tiene, atacar al otro con lugares comunes y levantar al respetable que comulga con nosotros un aplauso. 30-15, sirve la progresía, resta el facherío.
Es descorazonador. Somos supuestamente educados e instruidos, mas caemos ante la simplificación más burda y gozamos la discusión inane. Supongo que estamos aburridos; la discusión es drama, el drama entretiene y vende. Mientras tanto, nos hacemos la ilusión de que las cosas que nos pasan son culpa de los otros, No me excluyo, pero cada vez que entro en contacto con mi país, me sorprende su gigantesco miedo a la libertad, el pavor a buscar puntos de acuerdo a través de la discrepancia respetuosa. Todo es un cliché apenas amalgamado coherentemente que se refuerza por los rugidos execrables de minorías ruidosas. y nada se salva; la corrección política pasa a ser un término ubicuo que sirve tanto para impedir un debate adulto como el fantasma de quienes quieren introducir taimadamente discursos supremacistas. La memoria se convierte en un catálogo de ofensas selectivas y colectivas que todos deben compartir. La democracia una ficción, una trampa que de repente se ve amenazada porque vienen los bárbaros.
Revel escribió "El conocimiento inútil" hace casi 30 años. No me resisto a citar unas frases.
La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira. La civilización del siglo XX se ha basado, más que ninguna otra antes de ella, en la información, la enseñanza, la ciencia, la cultura; en una palabra, en el conocimiento, así como en el sistema de gobierno que, por vocación, da acceso a todos: la democracia.
[...]
Sin embargo, los que recogen la información parecen tener como preocupación dominante el falsificarla, y los que la reciben la de eludirla. Se invoca sin cesar en esas sociedades un deber de informar y un derecho a la información. Pero los profesionales se muestran tan solícitos en traicionar ese deber como sus clientes tan desinteresados en gozar de ese derecho. En la adulación mutua de los interlocutores de la comedia de la información, productores y consumidores fingen respetarse cuando no hacen más que temerse despreciándose. Sólo en las sociedades abiertas se puede observar y medir el auténtico celo de los hombres en decir la verdad y acogerla, puesto que su reinado no está obstaculizado por nadie más que por ellos mismos. Además, y esto no es lo menos intrigante, ¿cómo pueden actuar hasta tal punto contra su propio interés? Pues la democracia no puede vivir sin una cierta dosis de verdad. No puede sobrevivir si esa verdad queda por debajo de un nivel mínimo. Este régimen, basado en la libre determinación de las grandes opciones por la mayoría, se condena a sí mismo a muerte si los ciudadanos que efectúan tales opciones se pronuncian casi todos en la ignorancia de las realidades, la obcecación de una pasión o la ilusión de una impresión pasajera.
No somos inocentes, por supuestos. Seguimos empeñados en seguir la mentira agradable a la verdad desnuda. y nosotros sufriremos la resaca, malcriados que mueren sin llegar a saber que lo único peor que crecer es aspirar a ser toda la vida un niño.
Dundalk mira las ramas desnudas de los árboles, tristes como si estuvieran cansadas de soportar engaños.
Es descorazonador. Somos supuestamente educados e instruidos, mas caemos ante la simplificación más burda y gozamos la discusión inane. Supongo que estamos aburridos; la discusión es drama, el drama entretiene y vende. Mientras tanto, nos hacemos la ilusión de que las cosas que nos pasan son culpa de los otros, No me excluyo, pero cada vez que entro en contacto con mi país, me sorprende su gigantesco miedo a la libertad, el pavor a buscar puntos de acuerdo a través de la discrepancia respetuosa. Todo es un cliché apenas amalgamado coherentemente que se refuerza por los rugidos execrables de minorías ruidosas. y nada se salva; la corrección política pasa a ser un término ubicuo que sirve tanto para impedir un debate adulto como el fantasma de quienes quieren introducir taimadamente discursos supremacistas. La memoria se convierte en un catálogo de ofensas selectivas y colectivas que todos deben compartir. La democracia una ficción, una trampa que de repente se ve amenazada porque vienen los bárbaros.
Revel escribió "El conocimiento inútil" hace casi 30 años. No me resisto a citar unas frases.
La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira. La civilización del siglo XX se ha basado, más que ninguna otra antes de ella, en la información, la enseñanza, la ciencia, la cultura; en una palabra, en el conocimiento, así como en el sistema de gobierno que, por vocación, da acceso a todos: la democracia.
[...]
Sin embargo, los que recogen la información parecen tener como preocupación dominante el falsificarla, y los que la reciben la de eludirla. Se invoca sin cesar en esas sociedades un deber de informar y un derecho a la información. Pero los profesionales se muestran tan solícitos en traicionar ese deber como sus clientes tan desinteresados en gozar de ese derecho. En la adulación mutua de los interlocutores de la comedia de la información, productores y consumidores fingen respetarse cuando no hacen más que temerse despreciándose. Sólo en las sociedades abiertas se puede observar y medir el auténtico celo de los hombres en decir la verdad y acogerla, puesto que su reinado no está obstaculizado por nadie más que por ellos mismos. Además, y esto no es lo menos intrigante, ¿cómo pueden actuar hasta tal punto contra su propio interés? Pues la democracia no puede vivir sin una cierta dosis de verdad. No puede sobrevivir si esa verdad queda por debajo de un nivel mínimo. Este régimen, basado en la libre determinación de las grandes opciones por la mayoría, se condena a sí mismo a muerte si los ciudadanos que efectúan tales opciones se pronuncian casi todos en la ignorancia de las realidades, la obcecación de una pasión o la ilusión de una impresión pasajera.
No somos inocentes, por supuestos. Seguimos empeñados en seguir la mentira agradable a la verdad desnuda. y nosotros sufriremos la resaca, malcriados que mueren sin llegar a saber que lo único peor que crecer es aspirar a ser toda la vida un niño.
Dundalk mira las ramas desnudas de los árboles, tristes como si estuvieran cansadas de soportar engaños.
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