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martes, 22 de marzo de 2016

Florilegio. 22 de marzo, 2016.

He aprendido hoy una nueva palabra;

florilegio

Del lat. flos, flōris 'flor' y legĕre 'escoger'.

1. m. Colección de trozos selectos de materias literarias.


Bueno, dos: "Analectas" significa lo mismo. De lo otro, la maldad y la estupidez humanas, ya tenía noticia. Para mantener a raya las mías, no quiero escribir nada propio, y si formar un centón que dé un poco de luz en un día sin esperanza.



La libertad y sus sacrificios

–La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres. Digo esto, Sancho, porque bien has visto el regalo, la abundancia que en este castillo que dejamos hemos tenido; pues en metad de aquellos banquetes sazonados y de aquellas bebidas de nieve, me parecía a mí que estaba metido entre las estrechezas de la hambre, porque no lo gozaba con la libertad que lo gozara si fueran míos; que las obligaciones de las recompensas de los beneficios y mercedes recebidas son ataduras que no dejan campear al ánimo libre. ¡Venturoso aquél a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo!

Miguel de Cervantes


Pedagogía y terror

Todas las instituciones educativas verdaderamente eficaces han sabido desde siempre lo que en realidad importa en la pedagogía: autoridad absoluta, disciplina de hierro, sacrificio, negación del «Yo» y violación de la individualidad. En último término, es muestra de un profundo desconocimiento de la juventud el creer que siente placer en la libertad. El placer más profundo de la juventud es la obediencia.

No, no son la liberación y expansión del yo lo que constituye el secreto y la exigencia de nuestro tiempo. Lo que necesita, lo que está pidiendo, lo que tendrá es... el terror.

Thomas Mann


El silencio de Dios y sus falsos augures 

Aquellos que anuncian que luchan en favor de Dios son siempre los hombres menos pacíficos de la Tierra. Como creen percibir mensajes celestiales, tienen sordos los oídos para toda palabra de humanidad.

Stefan Zweig


La mentira del mundo

La más miserable de todas las miserias, la más repugnante y apestosa argucia de la cobardía es esa de decir que nada se adelanta con denunciar a un ladrón porque otros seguirán robando, que nada se adelanta con decirle en su cara majadero al majadero, porque no por eso la majadería disminuiría en el mundo.

Sí, hay que repetirlo una y mil veces: con que una vez, una sola vez, acabases del todo y para siempre con un solo embustero habríase acabado el embuste de una vez para siempre.


Miguel De Unamuno

La locura

Pero vuelve a oír otra vez, ¿y esa capa más profunda? Todos los objetos visibles, hombre, son solamente máscaras de cartón piedra. Pero en cada acontecimiento (en el acto vivo, en lo que se hace sin dudar) alguna cosa desconocida, pero que sigue razonando, hace salir las formas de sus rasgos por detrás de la máscara que no razona. Si el hombre ha de golpear, ¡que golpee a través de la máscara! ¿Cómo puede el prisionero llegar fuera sino perforando a través de la pared?

Herman Melville


El odio

In the nightmare of the dark 
All the dogs of Europe bark, 
And the living nations wait, 
Each sequestered in its hate; 

Intellectual disgrace Stares 
from every human face, 
And the seas of pity lie 
Locked and frozen in each eye.

(En la pesadilla de la oscuridad/todos los perros de Europa ladran/y las naciones vivas/todos secuestradas por su odio./La miseria intelectual/mira desde cada rostro humano/y mares de piedad yacen/cautivos y congelados en cada ojo.)

W.H. Auden

El mal

I am in blood stepped in so far that should I wade no more, Returning were as tedious as go o’er
("He ido tan lejos en el lago de la sangre, que si no avanzara más, el retroceder sería tan dañino como el ganar la otra orilla")

William Shakespeare (la traducción difiere notablemente debido al contexto escénico)

El futuro

La desembocadura estaba bloqueada por un negro cúmulo de nubes. El apacible canalizo que conducía a los más remotos rincones de la tierra fluía sombrío bajo un cielo cubierto; parecía conducir hacia el corazón de una inmensa oscuridad.

Joseph Conrad


La esperanza

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

Miguel Hernandez.




No hay nada más que yo pueda decir, salvo Que la tierra les sea leve.

domingo, 20 de marzo de 2016

19 de marzo. La sed mortal

Sus ojos cansados le dieron noticia de su esfuerzo. Nada se había prometido. De cualquier modo, hay lugares que despiertan vergüenza por haber sido hollados, y la incomodidad se instaló entre ambos.La vida les parecía un territorio hostil. En las vigilias, estiraban sus recuerdos hacia la noche, el olor, los crujidos. Fueron consumiéndose en la culpa abrumadora de haber sido afortunados donde otros cayeron. Recibieron la atención de sus semejantes el tiempo que tardaron en aburrirse de ellos. Duermen lejos del otro, ignorantes de sus destinos. No pasó un día en que la amargura no les forzase a disculparse ante los tristes rostros mudos de los caídos, apareciendo detrás de cada surco, espejo, duda. Pasaron los años; silenciosos, duros. Antes de volver al seno de la tierra, ambos preguntaron a Dios porque ese estigma incrustado en su alma, por qué esa ansiedad, por qué la sed. Yacen con sendas inscripciones asombrosas sobre su resistencia a los padecimientos y lo sobrevivido. Nunca lo lograron. Nadie ha salido nunca indemne de la culpa.






...Y empiezo a pedir así:
Por las cosas que siento y por aquellas que odio sentir,
por mi mala cabeza
porque mi calavera, ella no dejará de reír,
por las lunas nuevas,
por las cosas revueltas que dan vueltas dentro de mí.
..

jueves, 17 de marzo de 2016

Vísperas. 16 de marzo de 2016.

Es mañana San Patricio y la isla, o esta parte, se ha puesto guapa, retirándose el velo de nubes y dejando mostrar su luz. Escribió alguien que la claridad es un don que viene del cielo y resulta difícil a veces negarlo. Auspiciosa, ha extendido su velo sobre las calles que mañana verán las familias y el orgullo, las canciones y las historias sobre el lomo esmeralda y lleno de cicatrices de la ancestral Irlanda.

Aprendes a querer los lugares cuando no tienes necesidad de mostrar tus congestiones apasionadas. Allá donde la identidad se impone como un conjunto de actitudes e ideas convenientes a todo un grupo, las convicciones son cárceles. He querido estos meses los rincones con el afán de un vagabundo moral que no debiera lealtades por lo que es (u otros han dicho que debe ser) sino por lo que elige mirar y guardar. Y así, coleccionista de momentos y herido por los jirones de que se construyen mis sueños, sigo.

No veo España en esos cendales vaporosos. Pensar su nombre no envenena mis ideales de futuro, pero los deja en sordina, los aventa con incertidumbre perpetua. Eligiendo ser apátrida espiritual, me doy cuenta de donde está mi hogar. Quizá logre hacerme otro. Sea cual sea, debo llegar a él. Y aunque las vigas estén carcomidas y el polvo se haya posado en todos los recuerdos, no puedo deshacerme de ello. Pensando como podría combinar la libertad de hacerme quien decida y pueda alcanzar ser y los trazos que me han marcado, dibujo cartas náuticas que de alguna manera, no se como ni por que sendas, incluyan vientos propicios que me lleven a casa.





viernes, 11 de marzo de 2016

Once de marzo

No creo haber vivido nunca un día que, sin tener nada personal involucrado en ello, haya sido peor. No es solo la muerte, aunque la muerte fuera todo. Ni solo la rabia, aunque la voz no hablase. Ni solo el odio, aunque el puño no supiese que golpear.

Como aconseja la maestra Szymborska, hay algo que debo hacer por ellos: no decir la última palabra. Hay países de los que no se puede volver, y el del vacío es uno. Me queda la sensación de que el país no estuvo, no estuvimos, a la altura. Aunque siempre sea difícil, casi imposible estarlo.

El jinete abre los ojos y contempla la destrucción de su aldea natal. Una llama agota el cielo durante horas y los pueblos enloquecen y giran elevados por el huracán. Las olas lanzan las balsas hacia los agujeros negros. Un tren permanece quieto en medio de esa llanura iluminada únicamente por la tormenta. Es un relato de Chagall pintado en verde y azul pálido. Dentro de ese tren, desconocidos que han llegado a amarse viven la vida, lejos de nosotros. Están en otro lugar, donde no pueden vernos, pero les intuimos. Ríen recordando a quienes les quisieron, sus enfados por tonterías. Las agendas rotas les ponen tristes. En mitad de la noche, han abierto los ojos y construido. Fuera del tiempo, en otro lugar al que quizá nunca llegaremos, se cuidan y recuerdan, como los recordamos nosotros, como la noche conoce a cada estrella. No envejecerán. Y al caer la tarde, nos acordaremos de ellos. Duermen en otras costas. Pero de aquí no se mueve nadie, como escribió León Felipe. Y cuando la antorcha pase a otras manos y nosotros ya no estemos...ellos permanecerán.



Descansen en paz, Y no pongamos nunca más su última palabra en nuestros labios.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Confesión

Habréis oído acerca de mí. Quizá penseís que es agradable, pero no. Molón, pero no. Maligno, pero no. No me apetece pasearme por la nave como una gaviota asmática ni que todo dios sepa desde cinco minutos antes que voy a llegar. El otro día uno se puso un vaso en la boca y se puso a jadear para imitarme. Uy, si me pilla unos años antes. Me he amariconado. Es este ambiente del vacío exterior, no me viene bien para las cuerdas locales. Y a veces el limón más próximo está a tres años luz.  Y así, que hasta me tuve que poner una máscara para que no se me vieran los mofletes ni la nariz enrojecida. Siempre he sido un poco vanidoso y picarón, ahí donde me veis.Recuerdo cuando combinaba el rojo y el negro, con algunos toques de azul. Después la orden del Ministerio cambio todo a blanco o negro en los uniformes. Que falta de cromatismo. Que vulgaridad. Es todo tan deprimente, y yo estoy tan desesperado. Nadie puede imponer respeto con una voz y unas respiraciones agitadas de esta manera. Dios, es horrible, ¡Voy a ser el hazmerreir de toda la galaxia!

Hasta los huevos de este catarro.





martes, 8 de marzo de 2016

La muerte en Venecia y el destino de Casandra. Dundalk, 8 de marzo.


La peste llegó a Venecia de manos de la belleza.de un joven. La inspiración del viejo escritor no se renovó, no así su vida, agitada por el viento de una pasión que nunca había querido reconocer. La pestilencia viajaba por el viento y era el eco de Casandra, que recibió el don de la profecía de los labios de Apolo en un beso.

En su tumbona, el anciano vio brumas coloreadas y vibrantes antes de caer desmayado por última vez, y era Casandra quien se le mostraba con sus ojos tristes. Ella, rechazando a Apolo, despertó su ira; él no podría retirar su don pero, escupiendo los mismos labios que deseaba, los despojó de valor. Nadie la creería. Nadie la comprendió nunca. La tomaron por una loca, inofensiva y a veces molesta, siempre tolerada con condescendencia y frío. Desde el Hades, ella visitaba los delirios de los que están a punto de morir, y les mostraba el plan de su vida, rara vez cumplido. Todo eran jirones, interpolaciones de otros, antinomias. Nadie podía comprender y así se fue perdiendo.

Casandra sabía que Aschenbach moriría a causa del dolor y la belleza tras haber vivido una larga vida, respetado por el mundo. Aschenbach pensaba que había sido la suya una vida sin calor y de negaciones. Ambos miraron en los ojos del otro, y supieron que el amor es una manzana podrida que despierta una sed que solo se llena antes de hacerse real.

Casandra sigue paseando el Hades. Ha visto tu vida, tus mezquindades y noblezas, quien te traicionará. No le pesa la incomprensión de los hombres o su flaqueza para expresar verdades terribles que muevan a evitarlas. Ni siquiera le duele siempre ver en los ojos vacíos del famoso escritor que cayó en Venecia una llama sin objeto y que persigue sombras falsas, pues Tadzio envejeció y la vida estropea y cansa. Lo único que nubla sus inmortales días es saber que nunca hubo nadie que se ofreciera a curar con besos dulces, apasionados o sucios la herida indeleble que en ellos dejo la saliva airada del Dios.

Venecia pervive, como sombra tras una gasa dorada. No hay belleza tal en Dundalk. Pero esas miradas y esos labios florecen, marchitos, por doquier.

lunes, 7 de marzo de 2016

Árbitro, comprado. Lunes, 8 de marzo de 2016


La negación es la actitud crítica del alma bella respecto de su ambiente social, y la negación de la negación es la comprensión de que la propia alma bella depende del universo perverso que dice rechazar, y participa en él.

Vivimos sin Dios, pero los pecados originales nos siguen fascinando.Creemos en una poética de la historia donde todo sea explicable y concebible por una serie de eventos racionales y dispersos ordenados según nuestras conveniencias. Siempre nos ha aterrado, supongo, el azar y la vorágine que gobiernan la historia y nuestras pasiones. Es lógico. pero racionalizarlas de forma pedestre crea más monstruos y locura que el mismo caos.

Somos presos de una melancolía temible, aquella que surge por lo que no se puede cambiar o nunca existió. La ignorancia es la receta más propicia para que nuevos actos de dominio y de confrontación surjan. Parecemos ignorarlo, y tratamos de cambiar guerras, eventos, vocablos la existencia de mentalidades antiguas en un mundo inicuo...del que somos herederos. Cambiar requiere lucidez, tolerancia, indulgencia. Nosotros vamos a las bravas, y nos agrupamos en tribus esencialmente señaladas como superiores a las vecinas. Merecemos un alto destino que no logramos a pesar de nuestra fantasía recurrente en que debiera ser así si el mundo y la vida aceptaran el rol que les hemos asignado en nuestra farsa. Cuando esos logros se pospones, hay que gritar "árbitro, comprado". Lo merecemos y fuerzas superiores y malvadas no nos dejan. Pero mañana no será igual, mañana volveremos. Y será con un catálogo de episodios pulcramente asentados, nobles y villanos, hasta que todo cobre sentido en un tiempo nuevo. Escatología y cuentos de hadas.

Esta dotación de un sentido trascendente a la historia es pura religión; como ella, abandona la responsabilidad individual en manos de un designio superior y vedado a nuestra comprensión. Por eso, en nuestra época la responsabilidad individual se ha convertido en un pliego de quejas y nuestra exigencia a ser especiales porque lo merecemos; en sus momentos de mayor cordura, Don Quijote dice que nadie es más que otro si no hace más que otro y que él sabe quien es...¿sería exagerado decir que estas dos lecciones debidamente asimiladas, hubieran podido cambiarnos, pueden cambiar a cualquiera?

Nunca lo harán. Pertenecemos a colectivos que dedica esfuerzos inútiles a empeños simbólicos para alimentar frustraciones que desahogar, quizá para sentirnos vivos. Quizá sea el mismo tedio que gobierna el razonamiento de las almas bellas, las que sufren por todo, y "sienten vergüenza" (una que a nada comprometen más que a procurar un pedestal y un cetro acusador bajo apariencias falsamente modestas) por cosas que no hacen ni dicen ellos. ¿Cabe más puerilidad? Exhibida con orgullo, nos coarta la libertad de ser y pensar como nos plazca en el altar de la burla y la presión gregaria. Es la cultura de la queja sobre aquello que es posible cambiar y el complejo de culpa sobre aquello que no está en nuestras manos. Es una chorrada. Es un sindiós. Es el Occidente por el cual miles de ancestros murieron, para darnos el derecho a comportarnos como gilipollas. Y para demostrarlo, y tratar de refutar la brillante frase del Ministerio del Tiempo ("¿Qué tendrá este país, que cuanto más tonto es uno má arriba llega?") este don nadie ha decidido clamar en el desierto.




Árbitro canalla, ¿Cuánto te llevas por jodernos?