Translate

sábado, 29 de enero de 2022

A diez metros de la prisión. 29 de enero.

Una de las amables paradojas que acompañan la muerte de los tiranos es que acontece sin su permiso. La libertad es invencible. Es la condición humana misma. Puede haber caos, desórdenes, confusión casi absoluta, pero el orden perfecto siempre será incapaz de controlar todas las briznas leves que un viento delicado puede alzar contra su reino. Es bueno que sea así.

En los últimos años, más desde la llegada de una plaga, todos han podido ver que nuevas formas de control y restricción han tratado de imponerse en sociedades abiertas y razonablemente funcionales. A mi parecer, ninguna ha sido tan eficaz como el intercambio de la responsabilidad por la culpa. No prosperará, claro. Un mundo que derruye la responsabilidad de los actos propios  acaba desmoronando acaso la única luz más esplendorosa que la hermosa libertad: la inocencia. A veces, pareciera que oscilamos entre una culpa primitiva, el pecado original reciclado, obviamente, y la asignación de libertades que llevarán al paraíso en breve. Como si todo estuviera perdonado en unas tablas de escenario donde los actores balbucean en su momento álgido mientras se desvanecen en una niebla de olvido muy rápidamente. Este dualismo es la brasa de la religión bajo la arena nueva de las promesas que hoy son euforia y mañana serán melancolía. Bajo el término 'libertad', muchas formas de dominio exigen su lugar. Sin embargo, ella se manifiesta sin necesidad de proclamarse, como el rocío de la mañana.

De nuevo, es bueno que sea así. Hemos instalado la idea de que vivimos en una gran prisión. Vasili Grossman en Todo fluye, habla de un prisionero que simplemente desea abrir una zanja, romper las alambradas o volar unos segundos breves para poder morir a diez metros del campo de prisioneros pero fuera de él. Puede que lo que nos haga falta sea más memoria y menos chatarra en el discurso. Porque la verdad conmueve y el cliché agarrota. Porque los fanáticos no sabrán vivir en un mundo del que no pueden ser jueces de los otros y deben serlo de sí mismos. Porque hemos esperado ya demasiado.

Hay tiranía, injusticia, dolor y muerte. No hay manera de suprimirlos. La manera más efectiva de pelearlos es tratar de expulsarlos de la vida de uno, me parece. La noche cae sobre un mundo exhausto y la sombra envuelve a justos e inicuos. En otros lugares, una nueva aurora despunta. Llueve en algún lugar y unos ojos ansiosos escuchan su caer sobre los árboles y los helechos, su beso sobre las ventanas y la apacible nostalgia de otro mundo que luce tras su breves cortina. La luz que modifica esa lluvia ilumina el mundo como la libertad ilumina nuestras esperanzas. Tímida, alegre, dichosa. Aunque haya miseria, confía y espera. Porque has visto y has creído. Sé libre y otra luz anegará tus ojos de alegría. Ya has esperado demasiado.


 

martes, 25 de enero de 2022

La explosión. 25/01.

Hoy la tarde ha explotado. Mientras al oeste un amasijo de hierros, cristales y cemento que fueron edificios se convertían en un reflejo dorado de la luz que vibraba hundiéndose contra un horizonte oculto, otra cicatriz rosada partía el cielo en dos. A los lados, los purpúreos dedos del cielo envolvían el tiempo, como a un desamparado que tiembla.

Hay arcenes en toda vida. Lo que dejamos atrás, lo que escapa, aquello que se desvanece en una bruma densa de soledad, lo que no dijo adiós. Y como cada cual lleva consigo su novela, también somos secundarios de lo que perdemos. Sin darnos cuenta, calladamente, traen y llevan el recuerdo y la sorpresa, como el reflujo de un mar sabio. 

Acaso el corazón siente una impaciencia que la boca no sabe expresar. Se queda en una cierta turbiedad en la mirada, en la fatalidad que nos conforta en su propia piedad mientras fantaseamos con la pena que suscitamos en los otros. Puede que sea la mirada que tiene un fantasma deshaciéndose en jirones un segundo antes de desaparecer. Salimos de otras vidas con un último intento ahogado de permanecer, de protesta, rabiosa y agria. Después, morimos otra vez y otra herida se posa en la piel.

A qué trajo la tarde este hilo débil de pensamiento, no lo sé. Conjeturo que la explosión de la tarde acarrea un deseo de ser más, quizá de volver atrás, de entender el tiempo como un presente perpetuo, sin remordimiento ni ansiedad. Ahora la sombra acecha y solo algunas ventanas muestran despachos vacíos iluminados por una luz intensa y solitaria. Los rumores silban y bailan con hojas muertas, bolsas deshechas y gaviotas insomnes. Las grúas trabajan a lo lejos. Las formas se despiertan. La música del azar acerca el espíritu hacia la duermevela, donde la explosión de color devuelve la vida a todos los fantasmas.



jueves, 20 de enero de 2022

La embriaguez de la metamorfosis. 20 de enero.

Lo reconozco, soy un pesado con los museos y similares. Entrar en sus salones y deambular sus pasillos me resulta una manera menos ineficaz que otras de tratar de mostrarse en el tiempo y de viajar al pasado. En sus paredes confirmo la intuición fundamental que el poso de la vida persiste en susurrar: cuesta construir algo valioso, mas destruirlo puede ser rápido y estúpido. Otro pensamiento, en objetos, retratos, inquietudes pasadas también sugiere una conversación imposible con quienes fueron alguien y hoy ya están en el olvido al que nosotros también nos dirigimos.

Pudiera parecer depresivo, pero no lo creo. Me parece que amplia mi vida saber lo que me precedió, como también imaginar como será el mundo cuando el sol no roce mi piel. En las obsesiones, gustos, tabúes pasados, se abre paso un cierto entendimiento de la naturaleza humana como algo amplio y misterioso. Ay, cada vez que se abandona o se niega ese misterio esencial suele ser el preludio de una matanza con fanfarrias festivas abriendo los festejos de la muerte.  Estruendosas, abrasadoras.

También me gusta imaginarme siendo otro. Nunca muy alto, nunca muy bajo. Mi imaginación me ha hecho ser, resumidamente, tantos otros...y saber que de la furia de un asesino atormentado, la dulzura de la madre, la excentricidad del solitario, la euforia del campeón, el dolor del hastiado y tantas otras, no nos separa mucho. No son mas que infinitas aristas de lo que nos hace humanos. Las mías, mas modestas, mediocres, también forman una figura singular, como la de cualquier otro.  

Tiempo de cambios para mí, nuevas aristas que modular, otras se quedarán mochadas en un escorzo inútil contra el aire. Y, aunque ni el más sabio de todos sepa el final de todos los caminos, me gusta, en principio. Me gustaría ser otro muchas veces, y el ánimo proteico me hace sentir que el mundo ha rejuvenecido y es algo más amable. No es muy realista. La embriaguez de la metamorfosis, precioso título de una novelita de Stefan Zweig (que no he leído) es más atrayente que la sobriedad de conjuntar los pedazos del espejo roto interior hasta formarnos de algo que dé un reflejo valioso. Lo sé, pero...con todo y con eso, hay un impulso que nos impele a cambiar y otro que nos incita a solidificar lo que cambiamos y hoy es nuestro, aunque nuevo.

Allá voy, con la adarga al brazo. Nunca muy crecido, nunca derrotado. Contento, sin estar embriagado, por una nueva experiencia. La luz huyó hacia el mar, por poniente. Aquí hemos quedado los pensamientos inconexos tejidos por la sombra, el viento, las luces de neón, aquellas tras los balcones y las miradas perdidas de quienes esperan. Otro día que se va, otra pelea gozosa que acaba...hasta la próxima luz de una aurora que nos traiga, como un hechizo, la libertad que perseguimos.


domingo, 16 de enero de 2022

Abrázame, oscuridad. 16 de enero.

Parece que la luz sobre el agua abre camino
Y al fondo el horizonte formula su pregunta limpia,
Pero aún acecha la sombra sobre el brillo del templo:
Ni piedad ni temor hallo en mis manos frías.

Fugaces pasos buscan un resplandor de belleza
Con la esperanza de que su voz estremezca a los sabios,
Dormidos desde un tiempo donde ya no hay espera…
Abrázame, oscuridad, llena de mí tus brazos.

Paseo solo por muelles vacíos, territorios de luna;
El mar trae salitre y un rumor sordo amargo,
La noche cae como notas de un arpa sedienta y desnuda;
Una tierra sin memoria no sabrá cobijarnos.

Las letras crean mensajes ajenos a mi infancia
Que es como un licor extraño que ya no sé saber
Son preguntas del viento, el fuego de esa ansia
De estar siempre tan cerca de donde no he de volver.

Luces de la ciudad titilan contra el verde oscuro
De la bahía hoy amansada, descansada y vacía.
Las estrellas de plata y miel atrapan los segundos
Ni lástima ni el silencio turban mis manos frías.

Las aves surcan altivas espacios invisibles
Entre rescoldos del fuego de un atardecer sombrío.
Allá donde ni el pasado ni el sentido existen…
Abrázame oscuridad, y dame tu cobijo.




martes, 11 de enero de 2022

Once de enero. Mateo, 6.

Fue en el Parque del moro, en Madrid. Subía las escaleras con esfuerzo, arrastrando con esfuerzo un carro de los que usan para llevar la compra a casa. Frisaba los setenta y pesadamente miraba hacia la gran verja de la entrada. Tras nosotros, jóvenes posaban y detrás de ellos, el Palacio Real y los jardines lucían en una tarde de invierno cálida.  

Le pregunté y subí su carrito; sin el, subió presurosa las escaleras. Me dio las gracias y me dijo, con el deje hermoso y pausado del español de América, que la Biblia dice que los pájaros reciben los dones del cielo por su gracia y ella acudía todos los días a cumplir esa promesa. Sus ojos grandes sonrieron luego y se perdió en la calle, hacia otro nuevo atardecer de cada vida.

Vivimos entre el silencio de lo que importa, me parece: llámalo Dios, el azar, la Providencia, el Destino o como quieras. Buscamos señales, hitos, una marca que nos indique que nos dirigimos al lugar al que deseamos ir. Y sin embargo, una obstinación rebelde de esas marcas nos cubren de silencio y bruma. Pero nosotros debemos seguir caminando. Acaso por eso agradezco ese fausto encuentro. Puede que no se trate de esperar. En pocas palabras, una mujerita tenaz y alegre supo darme alegría. Espejea ante mí, horas después, el reflejo elusivo de lo que completa sin saciar nunca su sed. Quizá es la divinidad, o el nombre que hayamos dado a ese impulso que sentimos sin saber nombrar.

Siento que ese reflejo aún vibra mientras acabo estas líneas. Me hace sentir más confiado y cercano, lo agradezco. Esta tarde el crepúsculo púrpura se iba desvaneciendo en un azul metálico que fue sombra pronto. Ver otro atardecer en paz, no hay mucho más, y esperar que venga el siguiente igual, tras un día en el que el camino parezca llevarnos en la dirección correcta al lugar que nos espera. Cualquier cura contra la soledad hermosea los días. Si alimentar a unas aves da paz y vida, si uno se hace emisario del bienestar ajeno, cura en cierto modo heridas propias. Cayó la noche y otras aves se envuelven contra las nubes. Aprieta los dientes y busca la respuesta allí también. Y que tu hacer quiebre el silencio, como un hacha contra la mar helada.



    

viernes, 31 de diciembre de 2021

El grifo. 31 de diciembre.

Ayer no hubo agua corriente en mi edificio un rato por la noche. Nos dimos cuenta de que los grifos tosían esforzadamente sin derramar agua cuando íbamos a hervir para el té. Sabíamos que pronto estaría de vuelta y ese es el pensamiento mas extraño. Durante la escasa hora antes de que volviera, he sido feliz de pensar en los dones tan comunes que ya ni requieren una imaginación activa para maravillarme. Una nimia dificultad suele ayudar a cultivar la gratitud por el modo en el que todo lo que nos ha sido dado habita junto a nosotros, privilegiados. Lo deseo decir sin falsas modestias ni subrayados. La gratitud es una de las formas mas altas de saborear y poner en valor la libertad. Y la libertad es el modo en el que la singularidad del mundo se encarna para elevarse de su condición por un breve tiempo auspicioso hacia un futuro sin miedo.

Este año fue parido con angustia y así morirá. El dolor, siempre al acecho, entró en las casas como una amenaza común. Nadie puede ser una isla; las desgracias lo demuestran mejor. La falta de perspectiva histórica nos lastra, me parece. La hinchazón del segundo en opiniones sin fin, deseo voraz insatisfecho y ego perpetuo nos muestran eriales en territorios feraces. No son edenes, sino tierras de gente dispuestas a pelear el dia. En pocos años quizás miremos con mas justicia, esto es, sin manipularlos, a los que se perdieron. También sabremos mirar con la admiración que merecen a la mayoría que dió una conmovedora respuesta, vacunaciones, resiliencia, la esperanza sin fin. Pues la sombra es transitoria y la esperanza deja reposar un filo brillante incluso en los tiempos mas oscuros y no será vencida hasta que los últimos ojos se apaguen.

Sé que soy un niño mimado por la vida, lo quiera o no. Por donde nací, por las oportunidades que mis errores no cercenaron, por la salud y el postre, la luz y la sal. No lo digo con orgullo, pero no quiero avergonzarme. Recibí este papel y trato de hacerlo lo mejor que sé. Allá la codicia, las repeticiones gastadas de aquellos que siguen teniendo espíritus burlones y almas quietas, el resentimiento gregario, la voluntad de imponer a los demás sus puntos de vista para apaciguar su frustración. Para ellos también feliz año nuevo y que venga pleno de instantes que sepamos disfrutar y reconocer como regalos. 

El agua vuelve a correr por las tuberías y el milagro del agua fresca y saludable se extiende por mi ciudad. De nada sirve recordarlo si no aprendemos a mirar de nuevo. El río que nos provee refleja los cerros y las catedrales de oro, los puentes tranquilos y las nubes plácidas. Hace calor y un rumor de vida pasa bajo mi ventana. La luz sigue ocupando las cosas como un don inefable y allá lejos hay muchos que lo perciben, sienten y piensan, mientras la arena rebosa el reloj en la cuenta atrás hacia un tiempo nuevo. No sufras; nada está escrito. Hasta en un humilde grifo, siempre dispuesto, se cifra la maravilla cotidiana de sentir y estar vivos. Para ti se abrirá mañana el cosquilleo del sol y la caricia de la brisa, el estupor ante lo bello y la alegría ante lo alto. Un pájaro se posa en la terraza y contempla desde allí el próximo lugar al que las alas le llevaran en brazos del viento. Dubitativo, grácil, jovial. No tan distinto a nosotros.  La vida es un milagro.

 



martes, 28 de diciembre de 2021

Otros mundos en éste. Navidad, 2021


Hay muchos otros mundos que viven en el que habitamos. Laten tras los rincones y se despegan de nuestra vista en los parpadeos, la furia, las decepciones. Otro año más para compartir una lista de ciertos títulos que han hecho del año un lugar más amable.


Enero

De noche bajo el Puente de Piedra, Leo Perutz

Fabuloso fresco inventado de una sociedad y un mundo pasados, nada envidiables salvo por el rastro consciente de la magia y la benéfica influencia para los individuos que creían en ella. Para leer en ocasos incendiados frente a puentes modestos.

En el otoño de 1589, un año en que la muerte hizo grandes estragos entre los niños del barrio judío de Praga, dos pobres cómicos, de cabello ya encanecido, que se ganaban el sustento haciendo reír a los invitados en las bodas, caminaban por la calle de Beleles, la que lleva desde la plaza de San Nicolás al cementerio judío. Empezaba a oscurecer y estaban desfallecidos, pues desde hacía un par de días no habían comido más que algunos bocados de pan. Corrían malos tiempos para los cómicos. La ira de Dios había caído sobre los inocentes niños y no se celebraban más bodas ni festejos en el barrio judío.


Febrero

Klara y el sol, Kazuo ishiguro.

Que Ishiguro es un maestro es algo que no precisa más líneas. En su ultima novela ha especulado con las nuevas formas de humanidad, tan lejanas parecen las antiguas, tristemente. Como suele, el trasfondo de una realidad acostumbradamente atroz ofrece el perfecto contraste a sus delicados personajes. Para leer al amanecer, con los primeros rayos del sol.


"Klara, eres bastante notable", dijo el director, manteniendo su voz suave para no molestar a Rosa y los demás. "Te das cuenta y absorbes mucho". Ella negó con la cabeza con sorpresa. Luego dijo: 'Lo que debes entender es que somos una tienda muy especial. Hay muchos niños que desearían poder elegirlos a ustedes, elegir a Rosa, cualquiera de ustedes aquí. Pero eso no es posible para ellos. Estás fuera de su alcance. Por eso vienen a la ventana a soñar con tenerte. Pero luego se ponen tristes.

“Gerente, un niño así. ¿Un niño así tendría FA en casa?".

"Tal vez no. Definitivamente no uno como tú. Así que si a veces un niño te mira de una manera extraña, con amargura o tristeza, dice algo desagradable a través del cristal, no lo pienses … Solo recuerda. Un niño así probablemente esté frustrado".


Marzo

Las especias. Historia de una tentación, Jack Turner

Monumental y ameno repaso a la historia de las sustancias místicas, misteriosas, eróticas, deliciosas, prohibidas e incitantes que han moldeado ciertas coronas de nuestro vivir. Para leer en mañanas cuando la brisa juguetea dulcemente con las nubes.


Un día, en la escuela primaria de Aldgate, después de los dinosaurios y las pirámides, estudiamos la era de los descubrimientos. La maestra sacó un enorme mapa ilustrado con los grandes arcos de las rutas que Colón y demás pioneros trazaron a través del globo a bordo de corvos galeones, por mares donde hacían cabriolas los narvales, las ballenas arrojaban chorros de agua y fofas cabezas de querubines soplaban nubes algodonosas. Los loros volaban mientras gallardos caballeros con armadura negociaban en las playas de las tierras recién descubiertas y preguntaban a los nativos si querían convertirse al cristianismo y si, por casualidad, tenían alguna especia. A los diez años ninguna de esas peticiones nos pareció muy razonable, éramos un hatajo de paganos devoradores de pizza. En cuanto a las especias, la maestra nos explicó que la comida de los europeos de la Edad Media era horrible, por lo que eran necesarias cantidades ingentes de pimienta, jengibre y canela para disimular el sabor a sal de la carne vieja y podrida que engullían porque eran medievales. ¿Y quiénes éramos nosotros para discutirlo?



Abril

El asesinato de Roger Acroyd, Agatha Christie.

Agatha Christie arrastra una fama ambivalente. Es imposible no reconocer su caudaloso talento pero... siempre hay peros, porque no aplica a la novela Negra las preceptivas trescientasmil paginas que aporten una luz sociológica (e idiota) a los hechos narrados. Seguro que le da igual. Vale mas que cien imitadores y cien millones de lectores motivadísimos. Para leer antes de dormir y dormirse con el placer perverso de la caza del misterio y el criminal.

No creo que Carolina sintiera nunca compasión por la señora Ferrars mientras vivía; pero ahora que se ha ido allí donde, probablemente, no se llevan vestidos de París, estaba dispuesta a permitirse las suaves emociones de la lástima y la comprensión. Le dije con firmeza que su teoría era una solemne tontería. Me mostré tanto más firme, cuanto que secretamente estaba de acuerdo con buena parte de lo que había dicho; pero no podía ser eso de que Carolina llegase hasta la verdad, adivinándola. No iba yo a alentarla. Daría la vuelta al pueblo divulgando sus opiniones y todos pensarían que lo hacía basándose sobre datos médicos que yo le había procurado. La vida a veces resulta muy difícil.



Mayo

Los peligros de la moralidad. Por que la moral es una amenaza para las sociedades del siglo XXI, Pablo Malo.


Sugestivo y convincente ensayo que muestra como el afán por desembarazarse de culpa para ser aceptados en la Sociedad, como quien se incorpora a un culto secreto, esta minando la salud personal de los ciudadanos y social de occidente. Muy recomendables sus paginas acerca de la moralización del Covid para gran fiesta de buitres. Para leer después de desayunar y tratar de no romper ninguna taza.


En última instancia, podríamos decir que la moral consiste en sujetar al individuo por medio de normas para que pueda funcionar el grupo, es decir, en poner la colectividad por encima del individuo. En los animales que no son sociales la moralidad no tiene ningún sentido porque los individuos no entran en conflicto con otros individuos de la especie ni con los intereses del grupo. Por decirlo con un símil tomado de las tecnologías actuales, las estructuras frontales que hemos comentado serían la aplicación (app) que la selección natural ha ido desarrollando para que los intereses del individuo se ajusten a los intereses del grupo. Esa aplicación puede no funcionar de forma adecuada. Por último, merece la pena añadir otra característica de nuestro cerebro moral que es muy relevante para todos los fenómenos que trataremos en el libro: castigar activa los circuitos de recompensa del cerebro, es decir, castigar nos resulta placentero. Conviene recordarlo cuando hablemos de los linchamientos en las redes sociales y otras circunstancias en las que la gente es tan aficionada a atacar y castigar a quienes consideran que han infringido los códigos morales.



Junio

Vida y destino, Vasili Grossman.

Sin mas, una de las mejores novelas que he leído nunca. Abrasadora y dulces, monumental y detallada, erige con pulso épico las vidas de varios individuos, tan reales como tu y yo en la abrumadora batalla de Stalingrado y la constante pugna del individuo libre por escapar de las garras del Estado, el rencor de la mayoría hecho filo, en sus peores formas. Para leer siempre, en cualquier lugar y momento.



La niebla cubría la tierra. La luz de los faros de los automóviles reverberaba sobre la línea de alta tensión que bordeaba la carretera.

No había llovido, pero al amanecer la humedad había calado en la tierra y, cuando el semáforo indicó prohibido, una vaga mancha rojiza apareció sobre el asfalto mojado. El aliento del campo de concentración se percibía a muchos kilómetros de distancia: los cables del tendido eléctrico, las carreteras, las vías férreas, todo confluía en dirección a él, cada vez con mayor densidad. Era un espacio repleto de líneas rectas; un espacio de rectángulos y paralelogramos que resquebrajaba el cielo otoñal, la tierra, la niebla.

Unas sirenas lejanas lanzaron un aullido suave y prolongado. La carretera discurría junto a la vía, y una columna de camiones cargados de sacos de cemento circuló durante un rato casi a la misma velocidad que el interminable tren de mercancías. Los chóferes de los camiones, enfundados en sus capotes militares, no miraban los vagones que corrían a su lado, ni las caras borrosas y pálidas que viajaban en su interior.

De la niebla emergió el recinto del campo: filas de alambradas tendidas entre postes de hormigón armado. Los barracones alineados formaban calles largas y rectilíneas. Aquella uniformidad expresaba el carácter inhumano del campo.

Entre millones de isbas rusas no hay ni habrá nunca dos exactamente iguales. Todo lo que vive es irrepetible. Es inconcebible que dos seres humanos, dos arbustos de rosas silvestres sean idénticos... La vida se extingue allí donde existe el empeño de borrar las diferencias y las particularidades por la vía de la violencia.




Julio

Y. The last man, Brian K. Vaughan.

Divertido comic que conjetura las consecuencias de un futuro sin hombres (seres humanos masculinos) y la supervivencia de dos especímenes en un mundo quebrado en dos y confuso...como lo es ahora. Para leer a la hora de la siesta, cuando el alma se entrega a cavilaciones sorprendentes.



Agosto

Tifón, Joseph Conrad.

Breve relato de Conrad que sugiere la misma vibración de los personajes, las circunstancias y el lector a menos de los elementos, despojados ya de cualquier elemento de comodidad o seguridad en la vida de los barcos y los océanos. Para leer una tarde nublada y gris.

El capitán MacWhirr levantó la vista hacia el reloj de la timonera. Atornillado a la pared, sus agujas negras sobre la esfera blanca parecían inmóviles. Era la una y media de la mañana. 

-Un nuevo día -murmuró para sí. Pero el segundo lo oyó y levantando la cabeza, como quien ha estado llorando entre ruinas, dijo: -No lo verá despuntar. 

Se podría ver cómo entrechocaban sus rodillas y puños, de tanto que temblaba. -No, por Dios, no lo verá... Y de nuevo se sujetó la cabeza entre las manos.


Septiembre

Tres anillos. Una historia de exilio, literatura y destino, Daniel Mendelsohn.

Admiro mucho a este escritor. Acaso sea porque siendo judío experto en cultura clásica y un narrador magnifico, logra la síntesis Atenas-Jerusalen que a un lector occidental le muestra las luces ancestrales que aun iluminan cada sombra que indagamos. Este libro reflexiona sobre los meandros del arte y la vida, el enigma del viaje, es exilio o conocimiento? formas narrativas y, creo, por encima de todo, acerca de los problemas de la representación artística de la realidad; un asunto que llega desde la Biblia y Homero hasta estas humildes lineas. Una delicia.


Un extranjero llega a una ciudad desconocida tras un largo viaje. Lo han separado de su familia; en algún sitio está su mujer, un hijo quizá. El viaje ha sido problemático, y el extranjero está cansado. Se detiene ante el edificio que ha de ser su casa y echa a andar hacia él: es el corto tramo final del camino imprevisiblemente tortuoso que lo ha traído hasta aquí. Lentamente, se adentra en el arco que bosteza ante él, haciéndose pronto indistinguible de la oscuridad interior, como el personaje de un mito que desaparece en las fauces de algún monstruo fabuloso o en el árido mar. Se mueve con dificultad, vencidos los hombros por el peso de los bultos que transporta. Su contenido es todo lo que posee ahora. Tuvo que hacer el equipaje a toda prisa. ¿Qué contiene? ¿Por qué ha venido?


Octubre

La verdad, Terry Pratchett.

Otra novela ambientada en el Mundodisco, otra oportunidad para ser joviales, confiados y sagaces en sus paginas. Pratchett logra combinar la parodia acerca del poder y las diversas formas que adoptan con la creación de personajes confusos, algo mediocres y esforzados, tratando de sobrevivir...seres como nosotros. La verdad y el propósito se aúnan y dividen en vericuetos extraños para mostrarnos sus diversas caras...y nosotros solemos elegir las mas convenientes a cada momento. Viajad al Mundodisco de vez en cuando, por favor.


 El rumor se propagó por la ciudad como un fuego desatado (algo que se propagaba bastante a menudo por Ankh-Morpork desde que sus ciudadanos aprendieron las palabras « seguro contra incendios» ). Los enanos pueden convertir el plomo en oro… Circuló por entre el aire fétido del barrio de los Alquimistas, donde llevaban siglos intentando hacer precisamente eso sin éxito, aunque estaban seguros de que les saldría mañana, o como muy tarde el próximo martes, o a final de mes para ir sobre seguro. Fue motivo de controversia entre los magos de la Universidad Invisible, donde sabían que ciertamente se podía convertir un elemento en otro, siempre y cuando no importara que volviese a su estado original al día siguiente, ¿y de qué servía aquello? Además, la mayoría de los elementos ya estaban contentos como estaban. Se infiltró en las orejas llenas de cicatrices, hinchadas y a veces totalmente ausentes del Gremio de Ladrones, cuyos miembros sacaron filo a sus palancas. ¿A quién le importaba de dónde viniera el oro? Los enanos pueden convertir el plomo en oro… Llegó a los fríos pero increíblemente agudos oídos del patricio, y lo hizo bastante deprisa, porque no se podía durar mucho tiempo como gobernante de Ankh-Morpork sin ser el primero en enterarse de todo. El patricio suspiró, tomó nota del asunto y la añadió a un montón de notas que ya tenía.

Los enanos pueden convertir el plomo en oro… Llegó a las orejas puntiagudas de los enanos. —¿Podemos? —Y y o qué demonios sé. Yo no puedo. —Vale, pero si pudieras, no lo dirías. Yo no lo diría, si pudiera. —¿Tú puedes? —¡No! —¡Aja!


Noviembre

El arte de la fuga, Vicente Valero

Me ha parecido una joyita, tres miniaturas acerca de un episodio concreto en las vidas de tres poetas (nada menos que San Juan de la Cruz, Hölderlin y Pessoa) y su influencia en el caudal del tiempo desde ciertos momentos que a nadie advirtieron cuando el espíritu decidió soplar. Me parece que una idea cierta es la conexión de la vida con los momentos repetidos, cotidianos, sin brillo. Ahí es donde crece lo que se salva, a través de la pelea en su peligro perpetuo. Su fuga común, dialogo entre tres personas que alcanzaron una altura sobresaliente en sus escritos, parece recrear un dialogo entre sus intuiciones y su dolor. La prosa es cuidadísima, algo bastante relevante en la Industria del libro en la actualidad.


Diciembre

El ultimo trago, Daniel Okrent.

Desde sus orígenes, USA ha estado sumergido en alcohol. El navío que llevó al puritano inglés John Winthrop al Nuevo Planeta en mil seiscientos treinta tenía en su bodega más de 37 mil litros de vino, y llevaba 3 veces más cerveza que agua. A lo largo de la década de mil ochocientos veinte, el alcohol era más rebosante, simple de lograr y asequible que el té. Y, no obstante, en mil novecientos veinte, E.U. prohibió la venta de alcohol en todo el país.

Pubs clandestinos en nueva York, tiroteos en Chicago, destilerías ilegales en granjas solitarias, rezos en las iglesias, cálculos cínicos en los pasillos del congreso, Jazz, licor volcado en las calles a hachazos en los barriles....este libro contiene esto y mas, la xenofobia que impulso el proyecto de la decimoctava enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de América y la plutocracia que lucho por su derogación (una de las prevenciones para aprobar la Prohibición fue la creación de un impuesto sobre la renta), la corrupción y el deseo, la Ley y la libertad. Leyéndolo, para mi el concepto mas importante fue el de la búsqueda del paraíso que convierte cualquier objetivo en religión y la inutilidad de transformar la vida en torno a la ingeniería y proyectos del alma humana, el fracaso de un experimento social que trato de abolir el impulso irresistible del deseo.


Ha habido otras, novelas meritorias (1Q84, Los años extraordinarios, En costas extrañas), algún ensayo agudo (el conocimiento inútiles, Deep thinking), algunas decepciones que no vale la pena nombrar y paginas que han hecho mas llevadero este bendito año de dolor y resistencia. Que el nuevo sea mejor y los libros que vengan sigan iluminándonos.  Hay otros mundos en este.