Recibí un libro el otro día ( y que rápido nos acostumbramos a unas facilidades de acceso a la cultura y el entretenimiento hoy). Su título es "La resistencia íntima". Es sugestivo y amable, de tono sobrio y pausado. Dice en algún momento que estamos faltos de resistencia al presente. creo que es verdad. y creo que no poca consecuencia de esa debilidad es un miedo inoculado paso a paso entre los resquicios más sutiles de nuestro vivir. Miedo a la competencia, la incertidumbre, la enfermedad, el tedio. Miedo a los tártaros, a los habitantes antiguos de la fortaleza, al odio desatado. Miedo a vivir una vida tan cómoda que se ha vuelto heroico ser abnegado y noble, prefiriendo la mediocridad del beneficio insulso. Y que más dá. ya es tarde para andar perpetrando tus filosofías con la excusa de otro. Acuéstate, sueña con lo que pelearás mañana y observa como la niebla baja en Dundalk como si el manto del olvido quisiera ser posado en nuestros ojos clandestinos.
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jueves, 8 de diciembre de 2016
martes, 6 de diciembre de 2016
6 de diciembre, 2016.
Volver de un viaje es dulce, pero devuelve el cansancio que las nuevas emociones y sensaciones y descubrimientos encubren. Llegue tarde y exhausto, hoy me levante tarde, he descansado, hecho algunas tareas domésticas y leído. Por ejemplo, esto de Antonio Colinas, que elevará el nivel de este portón humilde que esconde un hueco ennegrecido para la lumbre
Me he sentado en el centro del bosque a respirar.
He respirado al lado del mar fuego de luz.
Lento respira el mundo en mi respiración.
En la noche respiro la noche de la noche.
Respira el labio en labio el aire enamorado.
Boca puesta en la boca cerrada de secretos,
respiro con la sabia de los troncos talados,
y, como roca voy respirando el silencio
y, como las raíces negras, respiro azul
arriba en los ramajes de verdor rumoroso.
Me he sentado a sentir cómo pasa en el cauce
sombrío de mis venas toda la luz del mundo.
Y yo era un gran sol de luz que respiraba.
Pulmón el firmamento contenido en mi pecho
que inspira la luz y espira la sombra,
que recibe el día y desprende la noche,
que inspira la vida y espira la muerte.
Inspirar, espirar, respirar: la fusión
de contrarios, el círculo de perfecta consciencia.
Ebriedad de sentirse invadido por algo
sin color ni sustancia, y verse derrotado,
en un mundo visible, por esencia invisible.
Me he sentado en el centro del bosque a respirar.
Me he sentado en el centro del mundo a respirar.
Dormía sin soñar, mas soñaba profundo
y, al despertar, mis labios musitaban despacio
en la luz del aroma: "Aquel que lo conoce
se ha callado y quien habla ya no lo ha conocido".
martes, 29 de noviembre de 2016
Limpieza. 29 de noviembre.
Vivimos en sociedades pensadas para el consumo de basura que se reciclará y volverá a nosotros con un envoltorio de nuevo brillante, no creo inventar o exagerar nada. Tu ropa, mi trabajo, nuestro coche, los gobiernos. Un cambio perpetuo de formas, olores y registros de marca para lo que sirvió ayer para distraernos o ayudarnos y cayó para que necesitaramos otro, o más, o actualizado. Y esa mecánica de reutilización es la que descubre para que fue concebida. Para que se nos ha criado, para embarcarnos en una travesía continua y extenuante que reportará beneficios al más maleable y escombro a quien ofrezca lo que se le exigió ayer y hoy ya no vale.
Nunca fue tan hermosa la basura, por otro lado. José Luis Pardo afirma que nos hemos vuelto entusiastas de " los hoteles-basura, con los restaurantes-basura, con los camareros-basura, los platos-basura, los cocineros-basura y las mesas-basura, con los empleos-basura, las empresas-basura, las tiendas-basura, los muebles-basura, las casas-basura, las familias-basura, los matrimonios-basura, los programas-basura, los libros-basura, los discos-basura, los cuadros-basura, las enfermedades-basura, los medicamentos-basura, las universidades-basura, las carreras-basura, los profesores-basura, los estados-basura, los políticos-basura y los ciudadanos-basura". Porque nos aburrimos pronto, supongo,
Nadie sufre de ello más que la ciudad, su plaza pública y sus ciudadanos.Sometidos a las presiones de un cambio a una velocidad literalmente inhumana, pasan por ella para adquirir nuevas herramientas para entregar al futuro, mientras les queden fuerzas. Un gobierno sin ideología grava tu actividad y entregará su cuenta de resultados a nuevos gestores algún día. Un empleador pone a tu disposición los conocimientos que deberás aprender cuanto antes para ser más eficiente. Una masa ansiosa de la que eres parte busca la nueva aplicación que le permita someter su inquietud a unas reglas de diversiones tan homogéneas como sea posible. Unos nuevos censores promulgan sus nuevas leyes de nuevos tótems y tabúes. Nuevos salvadores, nuevas amenazas, nuevas costumbres. Un nuevo mundo tan feliz.
Dundalk es una paloma sosegada picoteando las migas del progreso, olvidada y fría. Yo he limpiado mi casa, y ordenado mi vida un poco, tratando de conservar lo que quiero antes de que el óxido aparezca.
Nunca fue tan hermosa la basura, por otro lado. José Luis Pardo afirma que nos hemos vuelto entusiastas de " los hoteles-basura, con los restaurantes-basura, con los camareros-basura, los platos-basura, los cocineros-basura y las mesas-basura, con los empleos-basura, las empresas-basura, las tiendas-basura, los muebles-basura, las casas-basura, las familias-basura, los matrimonios-basura, los programas-basura, los libros-basura, los discos-basura, los cuadros-basura, las enfermedades-basura, los medicamentos-basura, las universidades-basura, las carreras-basura, los profesores-basura, los estados-basura, los políticos-basura y los ciudadanos-basura". Porque nos aburrimos pronto, supongo,
Nadie sufre de ello más que la ciudad, su plaza pública y sus ciudadanos.Sometidos a las presiones de un cambio a una velocidad literalmente inhumana, pasan por ella para adquirir nuevas herramientas para entregar al futuro, mientras les queden fuerzas. Un gobierno sin ideología grava tu actividad y entregará su cuenta de resultados a nuevos gestores algún día. Un empleador pone a tu disposición los conocimientos que deberás aprender cuanto antes para ser más eficiente. Una masa ansiosa de la que eres parte busca la nueva aplicación que le permita someter su inquietud a unas reglas de diversiones tan homogéneas como sea posible. Unos nuevos censores promulgan sus nuevas leyes de nuevos tótems y tabúes. Nuevos salvadores, nuevas amenazas, nuevas costumbres. Un nuevo mundo tan feliz.
Dundalk es una paloma sosegada picoteando las migas del progreso, olvidada y fría. Yo he limpiado mi casa, y ordenado mi vida un poco, tratando de conservar lo que quiero antes de que el óxido aparezca.
lunes, 28 de noviembre de 2016
Antes del fin
Más Europa y menos España. Leer los periódicos se convierte cada día en una experiencia a medio camino entre la mugre y la psicodelia. O quizá ya no admitimos la creatividad en su justa medida; partiendo de hechos visibles y verificables, la mayoría se lanzan a matizar la realidad tal y como les gustaría que fuera en vez de como es, fenomenologías aparte.
No creo que haya habido dos víctimas más recurrentes de esta manipulación colectiva que la inmigración y la idea de Europa.. Todas han reforzado y aún lo hacen la idea de a tribu primordial, un bosque originario cuyos manes nos protegen de la incertidumbre y la enajenación que traen los otros, los otros que nos gobiernan, los otros que vienen a donde ya vivíamos, los otros que nos imponen, los otros que nos atacan, los otros que no pueden ser como nosotros. Estamos bajando por ese delirio a lomos de, en palabras de Antonio Escohotado, " la mediocridad (que trae la prosperidad), la cobardía, el olvido de la abnegación y de la nobleza, sustituidas por esta especie de baba de lo políticamente correcto". Discrepo de casi todo en esa entrevista, pero se agradece discrepar humildemente desde una guarida sin importancia a un razonamiento y no una consigna o un tweet.
No creo que haya habido dos víctimas más recurrentes de esta manipulación colectiva que la inmigración y la idea de Europa.. Todas han reforzado y aún lo hacen la idea de a tribu primordial, un bosque originario cuyos manes nos protegen de la incertidumbre y la enajenación que traen los otros, los otros que nos gobiernan, los otros que vienen a donde ya vivíamos, los otros que nos imponen, los otros que nos atacan, los otros que no pueden ser como nosotros. Estamos bajando por ese delirio a lomos de, en palabras de Antonio Escohotado, " la mediocridad (que trae la prosperidad), la cobardía, el olvido de la abnegación y de la nobleza, sustituidas por esta especie de baba de lo políticamente correcto". Discrepo de casi todo en esa entrevista, pero se agradece discrepar humildemente desde una guarida sin importancia a un razonamiento y no una consigna o un tweet.
No creo que aún las luces se hayan apagado en Europa y no volvamos a verlas encendidas. No aún. Pero estamos volviendo a niveles propios de épocas pasadas, con el nacionalismo y su miedo innato al futuro y sus soluciones aberrantes y atractivas para quienes aspiran a méritos colectivos al ser conscientes de su falta individual. Quizá la única guerra que merezca la pena librar antes del fin es la del individuo contra la masa, la libertad institucional negativa contra la libertad ególatra masificada y la de la paz de padecer injusticia contra el temblor de saberlas cometidas en nombre de uno.
Europa ha gestado los peores traumas de la humanidad y ha impulsado alguno de sus mejores avances. Ha aprendido a tejer una trama tenue de colaboración después de yacer exangüe por sus propios crímenes. Hoy mientras demagogos seducen con las mismas recetas que los fabricaron, es hora de pensar que las luces en cada casa europea se encienden y se apagan intermitentemente, y si no las arreglamos nosotros, quizá no volvamos a tener a mano un electricista en el tiempo que nos quede de vida. Y sufriremos abandono. Antes del fin, cuando cada tribu se enorgullezca de lo bueno que hicieron otros ajenos a ella, radicalmente solos y que solo comparten la desdicha de la geografía, recordaremos el espacio vital que ayudamos a quebrar por nuestra desidia y mediocridad.
Dundalk es un lunes tranquilo por la mañana donde las campanadas alcanzan lánguidas los campos verdes y las calles las ignoran, dormidas.
viernes, 25 de noviembre de 2016
"El gigante enterrado". 25 Nov. 2016
Algunos de vosotros tendréis preciosos monumentos por los que los vivos podrán recordar la maldad que padecisteis. Algunos de vosotros tendréis solo austeras cruces de madera o piedras pintadas, mientras que otros deberéis seguir ocultos entre las sombras de la historia,
Este viernes frío, acabo esta magnífica novela
Me gusta mucho Kazuo Ishiguro. Me fascina “Los restos del dia” y disfruto con su literatura maliciosa que impide confiar en lo que sus narradores nos cuentan. Y he disfrutado sobremanera con sus últimos juegos; presentar un escenario irreal para hablar de las atroces (y atroz se ajusta a sus novelas tanto como delicadeza) realidades confuses de nuestro presente, la incapacidad de rebelión y el sumiso abandono de lo que nos parece inevitable en “Nunca me abandones” y la resistencia a mirar lo obvio, fantaseando torpemente e implorando que el olvido nos cubra con su armonía aparente en su último libro, sobre la edad media en la que nos agitamos.
Pues sí: vivimos en un medievo atemorizado con mass media en vez de dragones y trasgos, sueños imposibles en lugar de espadones en manos de guerreros ansiosos de sangre, ilusiones que alimentan y frustran los otros, un amor oxidado, y una textura de la realidad maleada en una trama de creencias absurdas a las que nos aferramos para no perder un sentido ausente. Bueno, al menos estamos más cómodos y tenemos anestesia para las muelas y la angustia. Sentimos la experiencia de los ancianos pisoteada por el furor orgulloso del adulto y el temblor juvenil por el romanticismo de la derrota, el esfuerzo retribuido por el silencio oscuro, la probidad carcomida por la mueca. Tenemos, no obstante, más libertad sexual, más estupidez que nos entretiene y más crédito para no sentir el desamparo de la calderilla del espíritu que sobrellevamos como un fardo amargo. Los antiguos misterios advertían que tras el óbolo al barquero, los viajantes hacia la otra orilla debían refrenar su sed y no beber de las aguas del Leteo, u olvidarían todo; hoy las barcazas se arremolinan en una deriva, no hay orilla a la vista y la sed quema mientras nada nos llama. Se diría que deambulamos bajo la tormenta como si fuera el odio, como algunos personajes de novelas que quizá se parecen a ésta.
Ishiguro cambia paisajes y harapos para hablarnos desde la modernidad siempre aparente, decirnos que somos materia de olvido, devenir sobre la bruma que todo lo arrasa y que aún cuando nos entreguemos a ella empavorecidos por las púas de la realidad, ella subyace como un dolor (y ¿por que no nos rebelamos, por que nos abandonamos, por que enterramos gigantes que hieden?) y que quien quiera visitar ese reino ignoto será quizá más lúcido, improbablemente más feliz, puede ser que más vivo, y ya nunca más volverá para contarlo.
Un libro estupendo,
Dundalk se acoge a la rutina de sus calles hambrientas para ocultar sus escombros, y las aves también se preguntan por qué están presas de las cadenas de su cielo grisáceo, ¿por qué no nos rebelamos?
martes, 22 de noviembre de 2016
22/11/2016
Las luces declinan y los seres mágicos, benignos o maléficos, siguen apareciendo cundo la tarde languidece. Ya no les queda el caos propicio de los bosques ni la bruma desconocida del alta mar. Han venido para quedarse en la ansiedad, la duda, el tedio. Ni ya hay druidas conjurando su clemencia o apoyo. Hoy tratamos de ignorarlos, envueltos en el confort que excluye la salvación que ofrece el peligro.
Y hay remolinos de voces, y ebriedad de mentiras, y trampas que atrapan a quienes los dioses quieren confundir para que crean en todo, perdida la fe de sus mayores. En esos altares ofrezco las palabras fútiles que no serán pronunciadas y menos aún oídas, mientras los seres mágicos siguen poblando nuestro mundo convencido de su razón y orgullosamente raudo hacia el abismo.
Dundalk camina tieso de hombros como un gato hambriento entre callejones de cañerías sucias que gotean pausadas
.
Y hay remolinos de voces, y ebriedad de mentiras, y trampas que atrapan a quienes los dioses quieren confundir para que crean en todo, perdida la fe de sus mayores. En esos altares ofrezco las palabras fútiles que no serán pronunciadas y menos aún oídas, mientras los seres mágicos siguen poblando nuestro mundo convencido de su razón y orgullosamente raudo hacia el abismo.
Dundalk camina tieso de hombros como un gato hambriento entre callejones de cañerías sucias que gotean pausadas
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Entre el 21 y el 22 de noviembre de 2016. La resistencia.
Leo una entrevista antes de dormir, acerca de un libro que quiero leer. Me resultan sugestivas algunas ideas:
P. “Evitemos buscar siempre lo extraordinario, admirémonos de lo simple y llano y aprendamos a apreciarlo porque desde cierto punto de vista es lo más sublime de todo”. ¿Es una crítica al romanticismo, que valora lo heroico, lo extremo, lo insólito?
R. Sí que hay un contraste con ciertos planteamientos románticos. Pero mi referente más cercano sería el del existencialismo o el de algunas divulgaciones del existencialismo, en las cuales se ha puesto demasiado énfasis en la idea de proyecto y por lo tanto de la realización personal y de éxito. Se insiste en que la vida es proyecto y, por tanto, se busca una realización, una expansión, una cierta aventura, lo nuevo, lo especial, lo singular. Y, desde luego, el éxito, conseguir lo que uno se propone. Frente a ello me parece muy necesario reivindicar la profundidad del gesto cotidiano. Hay cosas que no por repetirse son banales. En lo cotidiano hay mucha sedimentación, hay una riqueza que no puede menospreciarse…
P. “Evitemos buscar siempre lo extraordinario, admirémonos de lo simple y llano y aprendamos a apreciarlo porque desde cierto punto de vista es lo más sublime de todo”. ¿Es una crítica al romanticismo, que valora lo heroico, lo extremo, lo insólito?
R. Sí que hay un contraste con ciertos planteamientos románticos. Pero mi referente más cercano sería el del existencialismo o el de algunas divulgaciones del existencialismo, en las cuales se ha puesto demasiado énfasis en la idea de proyecto y por lo tanto de la realización personal y de éxito. Se insiste en que la vida es proyecto y, por tanto, se busca una realización, una expansión, una cierta aventura, lo nuevo, lo especial, lo singular. Y, desde luego, el éxito, conseguir lo que uno se propone. Frente a ello me parece muy necesario reivindicar la profundidad del gesto cotidiano. Hay cosas que no por repetirse son banales. En lo cotidiano hay mucha sedimentación, hay una riqueza que no puede menospreciarse…
Crecemos para los demás en lugar de para nosotros y lo que alimenta a menudo es desechado a cambio de lo que luce. En mi caso, recuerdo los veranos, el sol, el agua fresca de la acequia, la bici, un balón, la luna, despertar con el día para ir al pequeño huerto y el olor de pan recién horneado como una experiencia tan grata que nunca me recuperaré de ella, porque en es envoltorio llano había una ida de comunidad, alimento y gracia que he perdido persiguiendo lo que nunca será alcanzado. Y admito en un desprecio seco de mí que es tarde ya para regresar. Aunque sigo tratando de destilar, entre mi abandono, el pan, el aceite y la sal, para mirar más lejos.
Dundalk duerme un sueño gris y el viento arrulla sus promesas sobre las aceras cansadas.
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