Suelo hacer deporte cuando puedo. Me encanta el juego, lo lúdico, aprender lo que puedes llegar a hacer, explorar límites, aprender la igualdad de todos mientras sigues un código de normas sencillas y das rienda suelta a tu cuerpo para que un balón o una pelota lo obedezca.
Ay, sin embargo a veces uno juega sin ganas. Perdida ya la fe, el mundo no parece un lugar para juegos. Te abandonas, bajas los brazos, sigues corriendo sin encontrar la chispa que otras veces te incitaba a jugar, te llamaba desde tiempos mejores para repetir el conjuro. A veces, los ritos pesan, y aunque sé que no debiera resignarme a la bajeza del abandono y que mis problemas no son nada frente a los de la inmensa mayoría del mundo, la mente se cierra, el cuerpo se bloquea y uno es un autómata de carne que sufre sin sentir que se hiere y alberga pensamientos que hieren sin saber que se sufren. Y corres detrás de una pelota para salir de allí, como si ella marcara el camino hacia otro lujar, mejor, lejos, y las sabanas vuelven a recibirte después mientras sabes que no quisieras estar allí y peleas para alejar la sensación de que llevas demasiados días viviendo sin ganas.
Dundalk se burla de mis tormentas en un vaso de agua y su desprecio me hunde.
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martes, 25 de abril de 2017
lunes, 24 de abril de 2017
La pared. Veinticuatro de Abril.
Ahí está la pared que separa tu vida y la mía, cantaba aquel, tu vida y las nuestras, separados por túneles, transparentes a veces, y al avanzar más muros, porque millones de personas han vivido y viven enfrente de muros insalvables, y me quejo y agito por muros que no significan nada, papel no más mientras en todos lados el odio y la estupidez siguen destruyendo a tantos otros. Un privilegiado chillando, porque no sabe hacer más. Y busco otros rincones, porque la intimidad se empareja a la ruina, y lo cubro de hojas de papel vacías, o garabateadas, o rotas. Y en el fondo de todas esos papeles no hay más que ojos ansiosos que no saben lo que deberían mirar. Y vivo así, en mi palacio de papel, vacío y extenso como las mañanas que no saben dar fruto, y camino desolado y perdido, con una corona de maché amarillo, un Rey Lear vulgarizado al que ningún noble viene a anunciar que su reino se pierde y entre el invierno se pierde la cosecha.
Dundalk a veces es ese rey y a veces ese mensajero que me pierde e ignora. Y yo soy el rey y el bufón golpeando la pared con los puños de sal, mientras agonizo.
Dundalk a veces es ese rey y a veces ese mensajero que me pierde e ignora. Y yo soy el rey y el bufón golpeando la pared con los puños de sal, mientras agonizo.
domingo, 23 de abril de 2017
VAR y libros
Hoy se juega el clásico, y pase lo que pase, podemos adivinar que habrá polémica; el fútbol moderno necesita la tecnología por dos razones: la tecnología es ubicua ya en nuestros días y el árbitro no puede ver lo que ven decenas de cámaras estratégicamente expuestas (aunque se lo reclamamos, como si los delanteros no fallasen nunca) y porque el fútbol ya no es un deporte. Se ha convertido en la esencia de un relato que necesita malvados y conspiraciones para explicar que no siempre se gana.El VAR no eliminara la polémica porque todos vemos lo que necesitamos ver y la polémica es al fútbol lo que los celos al amor, aquel monstruo de ojos verdes que desdeña la carne que lo alimenta. Woody Allen dijo alguna vez que le gustaba el deporte porque la trama se podía resolver de muchas formas distintas y cambiar su significado en modos que ni el más avezado guionista podría construir. Me temo que esa es una de las causas del fracaso del deporte de élite como deporte. Un relato en el que adversarios y azar son meras excusas necesarias para celebrar nuestra gloria. Al ser una premisa falsa, árbitro cabrón.
Hoy es el día del libro. Según Borges hay cuatro historias:
Una, la más antigua, es la de una fuerte ciudad que cercan y defienden hombres valientes. Los defensores saben que la ciudad será entregada al hierro y al fuego y que su batalla es inútil[...]
Otra, que se vincula a la primera, es la de un regreso.
La tercera historia es la de una busca[...] El capitán Ahab da con la ballena y la ballena los deshace; los héroes de James o de Kafka sólo pueden esperar la derrota. Somos tan pobres de valor y de fe que ya el happy-ending no es otra cosa que un halago industrial. No podemos creer en el cielo, pero sí en el infierno.
La última historia es la del sacrificio de un dios. Atiis, en Frigia se mutila y mata; Odín, sacrificado a Odín. El Mismo a Sí Mismo, pende del árbol nueve noches enteras y es herido de lanza; Cristo es crucificado por los romanos.
Hoy es el día del libro. Según Borges hay cuatro historias:
Una, la más antigua, es la de una fuerte ciudad que cercan y defienden hombres valientes. Los defensores saben que la ciudad será entregada al hierro y al fuego y que su batalla es inútil[...]
Otra, que se vincula a la primera, es la de un regreso.
La tercera historia es la de una busca[...] El capitán Ahab da con la ballena y la ballena los deshace; los héroes de James o de Kafka sólo pueden esperar la derrota. Somos tan pobres de valor y de fe que ya el happy-ending no es otra cosa que un halago industrial. No podemos creer en el cielo, pero sí en el infierno.
La última historia es la del sacrificio de un dios. Atiis, en Frigia se mutila y mata; Odín, sacrificado a Odín. El Mismo a Sí Mismo, pende del árbol nueve noches enteras y es herido de lanza; Cristo es crucificado por los romanos.
Quizá es cierto, y todo lo que leemos son variaciones del mismo tema. Parece ser que nuestro cerebro está configurado para interpretar la realidad a modo de historia. Quizá por eso vemos naturales esos fantasmas obscenos llamados porvenir y recuerdo.
Según The Seven Basic Plots hay siete historias
Derrotar al monstruo
De la pobreza al éxito
La búsqueda
El viaje y la vuelta
La comedia
La tragedia
El renacer
Hoy son las elecciones en Francia No es obvio que todas las ideologías nos cuentan una historia en las que el elector es el héroe? Según nos sintamos más identificados con un tipo u otro, votaremos a quien mejor nos halague. Como en el fútbol, la realidad es terca y a veces el balón dará en el palo. Da igual. Tendremos una polémica servida por nuestras ganas irracionales de vencer.
Hoy es el día de Castilla y León. Nací en un lugar reclamado como leonés. Es cierto, lo fue. También Lusitania, Hispania, Al-Andalus, Sefarad o Castilla. La historia es hermosa por lo que borra, como las olas del mar. Construir un relato priorizando una época como más esencial o auténtica es absurdo. La identidad es la que uno elige dentro de las opciones que la realidad ofrece. Joaquín Costa ofreció despensa y escuela a la regeneración de un país pobre y triste. Hoy, la brillantina del VAR y los libros de moda no va a ser capaz de conseguirlo.
Dundalk canta las gestas de Dealgan y se ofrece a acompañar mi camino bajo sus nubes.
miércoles, 19 de abril de 2017
Eróstrato y el fulgor de los asesinos.19/04/2016
Somos polvo. Que podamos dejar innúmeros rastros no nos consuela, y por eso buscamos anhelos, pervivencias, saber que seremos alguien para algunos. No es una búsqueda actual, viene desde el nacimiento del individuo que sufre y se avergüenza de sus caídas. Hace unos días, en la calle había un hombre tirado en un rincón justo a cascotes vacíos. A la humillación que debía sentir, solo apagada a ratos por el mismo alcohol que lo tortura, se unía la mía, de no saber que hacer, de pensar en que se va convirtiendo la vida, de angustia por lo que vendrá. Luego me digo a mi mismo cobarde, por no saber alzarme contra ese piélago de calamidades y tratar de darles fin. Y que puedo hacer, si creo que la ola es demasiado alta y mi cáscara de nuez ya se ve quebrada.
Hace unos días un malnacido asesinó a un anciano en directo solo por retransmitirlo en facebook live. No sé si haber sido instruidos en redes sociales con tendencia a la sociopatía nos está envenenando. Supongo que hemos corrido demasiado en pos de lo que no tiene nombre ni cadencia, algo refulgente que cambia de forma y textura porque es insoslayable y viscosa; nunca fue tan hermosa la basura, y quizá nunca la hubiéramos consumido tanto, puede ser que antes no hubiera opción. Y uno mira el atardecer y sus siluetas, pensando que no valdría dormir, sino morir aún más, para ser una vez, para olvidar experiencias, banalidad, la usura de lo que nos mira, para alcanzar los ojos del abismo, para enceguecer el abyecto fulgor de los asesinos, simplemente para despertar en un mundo mejor.
Y las sábanas se despegan por la noche, para que la sombra mordisquee la piel y la convierta en nudos. Eróstrato enloqueció por el olvido y quiso perdurar quemando un templo.El antiPrometeo, que quisó devolver el fuego a los Dioses y mutilar el espíritu humano en el altar de su desquiciada conciencia, la misma que la nuestra. Hoy, si pudieran, millones destruirían un mundo que detestan. Mientras tanto, luces parpadeantes consumen ese rencor y lo administran. Y yo me pierdo entre el sinsentido y ya ni el mar me alivia.
Dundalk vuelve la cara desdentada y ríe mientras me jura que ya nunca saldré de aquí.
domingo, 16 de abril de 2017
La traición de la mente. 16/04/2017
Leo un tweet que cita a Jean Paul Sartre, "Con el fascismo no se dialoga, al fascismo se le destruye". Leo que se cumplen 80 años del Guernica. Y también ojeo un libro en casa, "La ética del samurai en el Japón moderno". Tres grandes intelectuales y artistas del siglo XX. Desafortunadamente, no muy ejemplares en su compromiso. Y he dicho tres, pero podrían ser tresmil.
Veamos. Sartre pudo colaborar para destruir el fascismo mientras ocupaba París. Los testimonios coinciden en que llevó una vida plácida, estrenó obras de teatro, dió clases en sustitución de un judío deportado al matadero. Picasso fue nombrado director del Museo del Prado por el Gobierno de la República. Ni pisó Madrid ni perdonó una peseta del encargo por su cuadro. Ambos se afiliaron comunistas...después de que estos ganasen la Segunda Guerra Mundial. Mishima no combatió en la guerra tampoco (lo consideró a toro pasado una humillación, pero no hay pruebas de que insistiese en alistarse). Terminó abogando por un compromiso reaccionario y de vuelta al Japón donde los emperadores eran dioses. Su vida, llena de logros artísticos, acabo en un sainete, suicidio ritual incluido.
¿Anula todo esto en algo su valía artística? Ni por asomo. Pero previene de un mal muy común: que quien no está dispuesto a mancharse las manos ni a perder nada avive las llamas simplemente por la satisfacción de su orgullo y la sustitución de su valentía real por un "compromiso artístico" que no vale nada si se desliga del personal. Vemos estos días, cuando con las redes sociales es tán fácil esparcir intimidades, la tentación recurrente de amplificar la maldad y potencia del enemigo para convertir una opinión libre en una resistencia al mal mundial.Es muy cómodo, es bonito, es gratis. Por supuesto que al fascismo se le destruye. Cuando aún existe y aún puede destruir, cuando entraña peligro. No en las páginas de un libro o un periódico lustros después agitando fantasmas.
Miguel Hernández combatió en las trincheras. Volvió a Madrid, invitado por el Círculo de Intelectuales Antifascistas. Se encontró con un cóctel, organizado por Rafael Alberti (quien en cartas conservadas se refiere a sus años en Madrid durante la guerra civil como "su belle epoque"). Así que fue hasta una pizarra que había en un rincón y escribió "aquí hay mucha puta y mucho hijo de puta". Y fue encarcelado al final de la guerra, donde murió quebrado mientras la mayoría pudo salir a causa de la derrota en una guerra que no hicieron nada por evitar. Salvo escribir poemas y pintar cuadros.
Escribió Chesterton que la fascinación por la brutalidad es la menos valiente de las pasiones. Uno añadiría que la segunda es agitar con el prestigio de la ficción el odio real cuando uno no está dispuesto a pagar el precio que su sacrificio impone. Acaso sea esta una de las traiciones de la mente; pensar que un acto noble que demanda un sufrimiento podrá cancelarlo en virtud de la probidad de su gesto. Es puro Disney (en el peor sentido). Pero así estamos.
Dundalk camina entre la niebla sin comprometerse ni alejarse. Pero sé que sigue ahí.
Veamos. Sartre pudo colaborar para destruir el fascismo mientras ocupaba París. Los testimonios coinciden en que llevó una vida plácida, estrenó obras de teatro, dió clases en sustitución de un judío deportado al matadero. Picasso fue nombrado director del Museo del Prado por el Gobierno de la República. Ni pisó Madrid ni perdonó una peseta del encargo por su cuadro. Ambos se afiliaron comunistas...después de que estos ganasen la Segunda Guerra Mundial. Mishima no combatió en la guerra tampoco (lo consideró a toro pasado una humillación, pero no hay pruebas de que insistiese en alistarse). Terminó abogando por un compromiso reaccionario y de vuelta al Japón donde los emperadores eran dioses. Su vida, llena de logros artísticos, acabo en un sainete, suicidio ritual incluido.
¿Anula todo esto en algo su valía artística? Ni por asomo. Pero previene de un mal muy común: que quien no está dispuesto a mancharse las manos ni a perder nada avive las llamas simplemente por la satisfacción de su orgullo y la sustitución de su valentía real por un "compromiso artístico" que no vale nada si se desliga del personal. Vemos estos días, cuando con las redes sociales es tán fácil esparcir intimidades, la tentación recurrente de amplificar la maldad y potencia del enemigo para convertir una opinión libre en una resistencia al mal mundial.Es muy cómodo, es bonito, es gratis. Por supuesto que al fascismo se le destruye. Cuando aún existe y aún puede destruir, cuando entraña peligro. No en las páginas de un libro o un periódico lustros después agitando fantasmas.
Miguel Hernández combatió en las trincheras. Volvió a Madrid, invitado por el Círculo de Intelectuales Antifascistas. Se encontró con un cóctel, organizado por Rafael Alberti (quien en cartas conservadas se refiere a sus años en Madrid durante la guerra civil como "su belle epoque"). Así que fue hasta una pizarra que había en un rincón y escribió "aquí hay mucha puta y mucho hijo de puta". Y fue encarcelado al final de la guerra, donde murió quebrado mientras la mayoría pudo salir a causa de la derrota en una guerra que no hicieron nada por evitar. Salvo escribir poemas y pintar cuadros.
Escribió Chesterton que la fascinación por la brutalidad es la menos valiente de las pasiones. Uno añadiría que la segunda es agitar con el prestigio de la ficción el odio real cuando uno no está dispuesto a pagar el precio que su sacrificio impone. Acaso sea esta una de las traiciones de la mente; pensar que un acto noble que demanda un sufrimiento podrá cancelarlo en virtud de la probidad de su gesto. Es puro Disney (en el peor sentido). Pero así estamos.
Dundalk camina entre la niebla sin comprometerse ni alejarse. Pero sé que sigue ahí.
viernes, 14 de abril de 2017
Jueves Santo 2017
En verdad te digo que cuando eras más joven te vestías y andabas por donde querías; pero cuando seas viejo extenderás las manos y otro te vestirá, y te llevará adonde no quieras
Ya el camino se va apagando. El cielo amplio de Castilla te guiaba como un tejado que te amparase de todo. Bajo el anochecer inmenso, la lluvia deslizaba sus alfileres cálidos. Nada de eso importaba. Viajabas por los caminos pedregosos, alzando las suelas ansiosas. El libro que leías abría otras puertas y sus cuadernas apenas ensambladas te hacían considerar una imagen auténtica, beatnik, rover, vagabundo. Tenías tu casa, tus amigos, familia, tenías tu vida enlazada a la cintura. Ibas a donde querías.
No es más tu casa. Es la extrañeza del cielo que no es tuyo. Son las jornadas que no dan calor ni alumbran frutos. Es tu cansancio, la excusa que busca tu miedo. Es saber que el camino no es más que un trazo de hierba que desaparece entre la grama. No es la pérdida del reino al que te creías destinado, es su fulgor que sientes aún, como cuando niño, y no eres capaz de avivar. Es el umbral de la puerta, por el que entra voraz la noche. Es empezar a comprender, como traído por no se sabe que brisa nocturna, que el día se acerca en el que otro enlazará tu vida sobre otra cadena, y con hastío, con sonrisa, con odio y con ternura, te llevara adonde tú no querrás ir.
Dundalk mira torva la noche en que unas campanadas tratan de abrir el cielo. Pero no pueden.
jueves, 13 de abril de 2017
Minicuento. 13 de abril
Yo, que tantos hombres he sido y tantas auroras he contemplado, vi las maravillas del océano y escalé las cumbres nevadas, fui visir y mendigo, bebí hasta caer y ayune en honor de la divinidad, yo, que he albergado sueños hacia lo inmarcesible y levantado palacios, no he sido nunca aquel extremo que recibía un balón en ventaja para encarar y tenía enfrente a Mathieu.
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